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PARIS EN COLORES

Pasaron los años, corrió mucha agua por el Sena y un día decidí volver a París. En el año 2009, luego de unos cuantos años que nos tuvieron dentro del país por la mala situación económica, decidimos dar el salto y hacer un viaje a Europa. Se nos presentaba un inconveniente: yo ya conocía bastante y Eduardo nada, entonces llegamos a una solución salomónica, haríamos un recorrido clásico y le agregaríamos un destino que yo no conociera. Ese destino fue Mónaco. Se acuerdan que en mi post de ese destino les conté que la primera vez que fui allí estaba el Gran Premio y no conseguí alojamiento?, bueno, fue ese año. Les dejo el link para que conozcan la historia completa.

Decidido el viaje, compre los pasajes por la compañía TAM (hoy Latam) a un precio muy accesible, que nos llevaría a Paris a la ida, previa parada en Rio de Janeiro ( 6 horas!!!) y un regreso desde Milán con parada en San Pablo.

Era el mes de mayo y partimos rumbo a París. El viaje hasta Río fue muy bueno, aunque el asiento era un poco duro. La idea era, cuando llegáramos a Río tratar de ir a dar una vuelta por la ciudad para conocer un poco. Error!. Cuando bajamos del avión nos agarró un personal de Tam y nos llevó directamente a la sala de pre embarque para que esperemos allí. De nada valió mi pedido y el pedido de otra señora que quería fumar, fueron inflexibles. Así que, nos acomodamos en unos asientos para esperar el próximo vuelo. Encima el aeropuerto de Río estaba en obra y solo había como un kiosco donde comprar algo de tomar. La sala de pre embarque estaba cerrada con puertas de vidrio que se iban abriendo a medida que los vuelos iban saliendo, así que, al principio no podíamos caminar mucho. Por suerte en un momento nos encontramos con un ex compañero de trabajo mío que volvía del nordeste de Brasil y las últimas 2 horas fueron más animadas por la conversación.

Aeropuerto de Rio de Janeiro

A la hora de embarque fuimos hasta la puerta indicada y luego de pasar una seguridad, por fin embarcamos. Este avión era más grande y mucho más cómodo que el anterior. Teníamos asientos de a dos, así que estábamos felices.


El viaje fue un tanto largo, pero, al ser de noche no se sintió tanto. Llegamos a Paris a primera hora de la tarde del domingo. Pasamos la aduana sin novedades y salimos a buscar el transporte para llegar a nuestro hotel. En cuanto salimos de la zona de retiro de equipaje, me di cuenta que había pasado mucho tiempo y que el aeropuerto estaba totalmente cambiado. Se había construido una segunda terminal solo para Air France y todo lucia mucho más moderno y muy vidriado.

Aeropuerto de Paris

Teníamos que ir a buscar el shuttle de Air France que nos dejaba muy cerca del hotel que habíamos reservado. Todo estaba muy bien señalizado, así que llegamos lo más bien a la salida del shuttle. Compramos el pasaje arriba del micro y nos costó unos 14 euros por persona. Un tanto caro, pero, no queríamos correr riesgos de perdernos el primer día y con valija. El viaje duro más o menos 1 hora, porque no había tráfico y fue con poca gente, estimo que fue porque no era muy económico. Teníamos que bajarnos en la parada de Port Maillot que es donde se encuentra una estación de trenes y cercano uno de los centros de exposiciones de París. Teníamos que ir hasta el hotel Best Western Etoile Saint Ferdinand (hoy se llama Etoile Saint Ferdinand) que quedaba a más o menos unas 4 cuadras de donde bajamos.

Llegamos al hotel y obviamente el recepcionista no hablaba castellano pero nos entendimos amablemente en inglés, nos indicó como llegar a la habitación y nos mostró donde se servía el desayuno para el día siguiente. Subimos por un ascensor superchico, y cuando llegamos a la habitación quedamos sorprendidos por lo linda y colorida que era. Tenía un baño muy moderno y algo que no se veía mucho por Argentina que era un televisor plasma chico. La contra, la habitación era muy chica y si tenes mucho equipaje se podía complicar, pero, por estar en Paris, en esa zona y sobre todo después de enterarnos que había un congreso en el centro de exposiciones, no podíamos quejarnos. El costo por noche fue de 120 euros con desayuno. En ese momento era un precio accesible y era acorde.

Decidimos salir un rato a ver que se veía por ahí. Teníamos que comprar el pase Paris Museum pass y sabíamos que en la taquilla del Arco del Triunfo lo podiamos hacer. Salimos del hotel que esta en una cuadra diagonal que desemboca justo en la Avenida de la Grande Armee que es la calle del Arco del Triunfo, pasando este ya estás en Champs Elysees. Desde el hotel hasta el Arco son unas 6 cuadras, o sea el hotel esta súper bien ubicado. En otros viajes quise volver a ese hotel y nunca pude conseguir lugar, siempre completo, así que, si viajan y lo ven disponible, lo que paguen estará muy bien.

Caminamos hasta el Arco y me encontré con otra Paris. Limpia, con gente alegre caminando por las calles, con comercios abiertos por más que era domingo, un cambio radical. Llegamos a la taquilla del Arco y mi sorpresa fue enorme, cuando, le hice un comentario a Eduardo en castellano sobre el pase que teníamos que comprar, y la señorita que nos iba a atender me respondió amablemente en español, uhhhh algo cambio y demasiado!!! Atrás quedo el recuerdo del viaje del año 1993 en donde nos perdimos en el subte y nadie nos ayudó. Compramos nuestro pase, pero, al Arco no subimos porque eran muchos escalones y estábamos cansados. Dijimos, volvemos en otro momento, pero siempre que pasábamos o llovía o había mucha cola. Algún día subiré!!. El Paris Museum es uno de los dos pases disponibles que hay para hacer visitas en Paris. Me costó 48 Euros por persona por 4 días que era la cantidad de días que nos íbamos a quedar. Este pase es mucho  más económico que el Paris Pass y nos servía perfectamente para la cantidad de sitios que íbamos a visitar.

Ya con nuestros pases en mano nos fuimos a caminar por la Avenida Champs Elysees.Uff que moderna que estaba y que cambiada!! Negocios muy bien puestos y de gran categoría se había abierto en estos años. Entramos a Peugeot que estaba haciendo una exhibición de nuevos autos, llegamos hasta el Lido para ver si el costo de la entrada era accesible, pero no, estaba más arriba de 120 Euros por persona, así que le dijimos chau, hasta la próxima.

Algo importante que hay que saber, que en Paris, se come temprano. Luego de las 9 de la noche no quedan muchos lugares para comer y aunque no estamos acostumbrados a comer tan temprano, tipo 8 de la noche decidimos comer algo e irnos a dormir temprano. Aunque no lo crean encontramos en una galería en Champs Elysees un restaurant que tenía un menú ejecutivo por 16 euros por persona, que te ofrecía 1 plato fuerte y 1 postre. La bebida si bien no estaba incluida no te obligaban a pedirla ya que en las mesas había botellas de agua de cortesía y podías cenar con eso. Así que cenamos en pleno centro de Paris por 32 euros, en ese momento muy accesible.

Luego de la cena, teníamos que caminar como unas 20 cuadras hasta el hotel, teníamos cansancio por el viaje así que decidimos tomar el subte. La Línea 1 recorre toda la avenida y nos queda muy bien para llegar a nuestro hotel por más que eran unas 3  estaciones. Volví a mi trauma del 93 y mis temores, pero, por suerte Eduardo entendió muy bien los carteles de como tomar el metro. Los años lo habían mejorado, con formaciones más nuevas y modernas y algo que me llamo la atención es la doble puerta en algunas estaciones. La doble puerta es, en el andén hay puertas en donde la formación cuando llega a la estación concuerdan y se abren juntas. Tiempo después leí que es para evitar accidentes.

Importantísimo en Paris. Nunca tires el boleto una vez que lo pasas por la maquina a la entrada, una porque en cualquier vuelta de pasillo puede aparecer un guarda que te controla y otro porque en algunas estaciones, se necesita para salir.

Llegamos a la estación Argentine, que está decorada con motivos típicos de nuestro país, si bien no eran más de las 10 de la noche, no había mucho movimiento de personas por la calle, caminamos nuevamente por la diagonal y llegamos a nuestro hotel, solo con ganas de ducharnos e ir a dormir luego de un día lleno de emociones y sobre todo de cansancio.

Al día siguiente fuimos a desayunar y nos encontramos con un buffet bastante abundante en frutas, fiambres, quesos y sobre todo panes de todo tipo.
El día estaba bastante feo y hasta llovizno en algunos momentos. Ese día, estaba planificado tomar Les car rouge, que es el hop on hop of de Paris y como primer parada haríamos el Museo del Louvre. En esa época había dos empresas y esta era la más económica. Sacamos el pase de tres días que incluía el crucero por el Sena. Subimos en la  parada del Arco del triunfo, para lo cual caminamos desde el hotel. La actividad de esa zona un lunes por la mañana era intensa. En las panaderías había cola afuera esperando por los panes y facturas recién hechas, los cafés también tenían sus mesas de afuera llenas de gente no solo tomando café, sino también leyendo libros o diarios. Definitivamente, la zona es muy buena para estar alojado.

Una vez arriba del micro hicimos un cambio de planes y primero dimos la vuelta completa a la ciudad y después bajamos en el Museo. El bus da una vuelta por Arco del triunfo y vuelve por Champs Elysees hasta el Puente Alexandre III y a su paso podes ver el Petit Palais y el Grand Palais, una vez que cruzas ese puente, toma por la Quay D orsay, hasta el Point de l Alma, donde vuelve a cruzar y empieza a transitar por una zona residencial hasta llegar al Trocadero. Ahí podes bajar o bien seguir porque tenes una parada más cerca de la Torre Eiffel. De allí se dirige al Museo de la Armada y el Museo Rodin, volvimos a cruzar por el Puente Alexandre y nos fuimos hasta la Opera,pasando por la Plaza de la Concorde, desde allí llegas al Museo del Louvre, que tiene dos paradas, una en la zona de la pirámide y la otra sobre la Quai Mitterand y bordeando  el Sena llegas hasta Notre Dame, allí da una vueltas y vuelve a tomar la Quay D orsay para pasar por el Museo del mismo nombre y luego cerraríamos el circuito porque volves a pasar por el Arco del Triunfo. Más o menos esta es la ruta. No crean que tengo tan buena memoria, sino que conservo el mapa un tanto roto que te daban cuando subías al micro.

Hicimos toda la vuelta y nos bajamos en la parada del Louvre, la que esta en la Pirámide, entramos sin hacer la cola, porque teníamos nuestro Paris museum. Había muchísima gente pero no era nada imposible de transitar. Recorrimos los principales puntos y agregamos algunas salas que no conocía, como la salas de antigüedades etruscas, griegas y romanas, los departamentos de Obras de arte (joyas, platería, cerámicas, etc.) y por supuesto vimos los clásicos. Aquí les dejo algunas fotos.

Pasamos allí casi todo el día y cuando ya habíamos absorbido todo el arte posible, nos fuimos a tomar nuevamente nuestro bus turístico para irnos a la zona de la Opera, que no pudimos entrar porque estaba cerrada, entonces nos fuimos a caminar por el Boulevard Haussman y por supuesto entramos a las Galerías Lafayette que estaba mucho más linda que antes, recorrimos un poco y encontramos que en un piso de los de abajo había un supermercado con productos típicos y comida que te podías llevar. Luego de  recorrer un poco las galerías, nos fuimos caminando hasta el hotel que era bastante lejos, pero nada más lindo y reconfortante que caminar por esta ciudad. Ah, les muestro una foto de los baños públicos que hay bastante diseminados por la ciudad.

Baños automaticos en la ciudad

Antes de irnos a dormir, cenamos en un restaurant pequeño, porque con todo lo que habíamos andado si entrabamos al hotel, no volvíamos a salir.

Al día siguiente, luego del desayuno, fuimos nuevamente a tomar nuestro bus turístico. Nos bajamos en la parada de Notre Dame para hacer una visita a la catedral y subir a la torre.

Llegamos y caminamos un poco por la plaza que antecede a la Catedral, donde se encuentra el Punto Cero, que es desde donde se empieza a contar las distancias entre Paris y el resto del mundo.

Lamentablemente el año pasado (2019) la catedral sufrió un incendio que la destruyó casi por completo, salvándose muchas obras, por suerte. En este momento está cerrada y en proceso de reconstrucción, pero no se sabe a ciencia cierta cuando lo reabrirá.

El exterior era increíble con muchas figuras que se encontraban a los costados de las puertas de acceso. El interior también te deslumbraba por la altura de los techos abovedados como por los rosetones que eran una marca registrada de la Catedral. En el interior visitamos el área de los tesoros que era una sala a la que podías acceder pagando 2 Euros. Allí podías ver todo lo relacionado con la liturgia, desde los cálices hasta la ropa de las autoridades máximas de la iglesia. También hay recuerdos de la visita de Juan Pablo II a Paris. Una gran cantidad de reliquias, que espero que se hayan podido salvar.

Cuando terminamos la visita a la catedral, salimos y a la vuelta estaba la entrada a las torres. La entrada la teníamos incluida con el Paris Museum y por suerte no había mucha cola, así que entramos rápidamente. Fueron como 400 escalones que se hicieron un poco complicados de subir, pero no imposible. No hay ascensor, así que tómalo en cuenta por si no estás en un buen estado físico. Solo podías visitar una sola torre y el famoso campanario. Lo más interesante, eran las vistas que había de toda la ciudad y sobre todo ver de cerca las famosas gárgolas que tenía. Se podía ver claramente, no solo la torre Eiffel sino que en un buen día llegabas a ver el Sacre Coeur.

La bajada se hizo más fácil y cuando llegamos a tierra firme, nos dedicamos a caminar por los alrededores. Nos habían hablado de una calle muy concurrida llamada Rue de la Huchelle en donde, según los lugareños, se encontraban las mejores creperías y restaurantes de Paris. Había bastante gente sobre todo comprando recuerdos y si bien los crepes eran ricos, no era algo deslumbrante.Volvimos para tomar nuestro bus porque la próxima parada era el Museo D orsay, donde también teníamos la entrada incluida con el pase. Un detalle importante. No permiten entrar con grandes mochilas y las tenes que dejar en unos guardarropas. Para entrar no hicimos colas y fue un alivio porque había bastante gente. El Museo D orsay fue construido dentro de la antigua estación de tren Orsay.

Dentro, podes ver la historia de la transformación de la antigua estación de trenes en este museo que alberga colecciones de arte comprendido entre los años 1848 y 1914. También tiene un  ala dedicada a los impresionistas y post impresionistas.  Un museo que vale la pena ver, no es agobiante para la visita y tranquilamente podes hacerla en 2 o 3 horas, nosotros lo hicimos en casi 2 horas, porque todavía nos faltaba visitar algunas cosas más.

De allí, volvimos a tomar nuestro bus turístico y fuimos a visitar el Museo Rodin. Es un museo chico, con mucho espacio verde que esta en las cercanías de los Inválidos y de la Torre Eiffel.

Volvamos al Museo Rodin, como les dije es un museo pequeño formado por un Palacete y unos jardines muy al estilo francés de más de 3 hectáreas. Entre las obras se puede ver el Pensador  y la Puerta del infierno quizás las más conocidas, como así también, parte de obras mayores que no fueron terminadas y una colección pictórica que fueron regaladas al artista por amigos.

Los Jardines son un tema aparte, porque están sectorizados: una parte para descansar al sol, otra parte con plantas un poco más silvestres, otra zona más boscosa, pero en todo el jardín hay diseminadas obras de Rodin y, en medio de los jardines se destaca una amplia galería vidriada en donde se exponen obra no terminadas del autor. Es un museo que tranquilamente lo podes recorrer en 1 hora y  tenes el plus del jardín donde, si el tiempo lo permite, hacer un descanso al sol.

En ese momento estábamos a media tarde y todavía teníamos que ir a Los Inválidos y  a la Torre a la cual queríamos llegar con tiempo suficiente, porque sabíamos que teníamos que hacer la cola. Así, que caminamos hasta los Inválidos, como teníamos el pase, entramos sin hacer cola, que por cierto era larga. La historia dice que Los Inválidos fue construido por el Luis XIV, para albergar a los soldados heridos o retirados contaran con un lugar en donde se los pueda asistir. Podes visitar la Iglesia que fue dividida en dos porque los reyes no querían ubicarse con los soldados que se alojaban allí. También esta la tumba de Napoleón debajo de la gran cúpula dorada y dentro del complejo se encuentran otras tumbas, no solo de familiares de Napoleón, sino también de personalidades destacadas francesas. Hay un museo de armas y de todo lo concerniente al ejército, lo que hace que la visita se torne un poco pesada si no te gusta lo militar. Para mi punto de vista, con ver la iglesia y la tumba, está bien.

La visita no nos llevó más de una hora y desde allí caminamos nuevamente hasta la Torre Eiffel. Hicimos una cola importante, pero no tan imposible. Sacamos la entrada para subir hasta el último piso, por ascensor. Recorda que podes subir hasta el segundo piso por escalera, pero, si no tenes un buen estado físico, no te lo recomiendo. La subida en el ascensor en ese momento, era bastante rápida (no había que pasar por tanta seguridad como paso en los últimos años), llegas al segundo piso con una muy lindas vistas, para hacer fotos desde todos los ángulos  y con un segundo ascensor subís hasta el tercero: para que se orienten, al segundo piso subís por las patas de la torre y al tercer piso subís por el largo del cuerpo. Ese ascensor es un poco impresionante, porque en más angosto y tiene mayor velocidad, pero, es una muy grata experiencia. Mucha gente sube hasta el segundo piso, porque es más económico, pero, a mi entender, subir al tercero, merece la pena porque si bien temes la misma vista, es mucho más despejada.En el tercer piso tambien tenes una exposicion sobre la construccion de la Torre y un pequeño bar donde podes comprarte una copa de champagne. Aquí les dejo unas cuantas fotos para que vean.

Este fue un día muyyyy largo, así que cuando bajamos de la torre, comimos algo en las cercanías y nos tomamos el subte para ir al hotel a descansar.

Nuestro último día en Paris, amaneció también bastante feo aunque más al medio día se mejoró y luego volvió a ponerse horrible. Por la mañana luego del desayuno tomamos el bus turístico para ir a la Opera y ver la Iglesia de la Madeleine.

La Opera Garnier es un edificio que se destaca en su interior por el lujo de sus vestíbulos decorados en paneles de oro y mosaicos y por supuesto también destaca la imponente escalera de mármol blanco. A la sala no pudimos entrar porque esa noche había función y estaban ensayando ( ufa!!), pero lo que vimos fue interesante.

Salimos de allí y nos fuimos a la Iglesia de la Madeleine, una iglesia con un exterior muy llamativo por el estilo similar a un templo griego. El interior también es muy curioso, porque no está muy decorado y no muy iluminado. Lo que se destaca es la escultura de la Madeleine, además de su grandeza, es lo más iluminado que tiene el templo.

Ya era casi el medio día y nos tomamos nuestro bus y bajamos en el Louvre para sacarnos algunas fotos en la pirámide porque había salido el sol, desde allí nos fuimos caminando y pasamos por la zona de Les Halles, una zona que se caracteriza por los pequeños restaurantes y por el gran parque Nelson Mandela.

Ahí comimos algo rápido y nos fuimos a visitar el Centro Pompidour que alberga colecciones de arte moderno y contemporáneo, una biblioteca popular y un centro de investigación musical. Es un edificio de construcción extravagante ya que su entrada está hecha con tuberías, escaleras mecánicas y ascensores, pintados en colores llamativos y brillantes. Adentro hay todo tipo de obras modernas, para mi gusto un tanto raras, pero interesantes. Les dejo unas fotos para que aprecien el lugar.

Hicimos esta visita corta porque no somos muy amantes del arte moderno y porque había que trasladarse hasta la otra punta de la ciudad porque nos quedaba ir a Montmartre. Para ir allí teníamos que ir en subte, caminamos hasta la estación de Les Halles y como no sabíamos bien como llegar hasta Montmartre, Eduardo  se puso a averiguar con la persona de Atención al cliente de la boletería. Sinceramente, pensé que no iba a sacar nada en claro, sobre todo porque se hablaba en inglés, pero mi sorpresa fue grande cuando le dio un folleto, le explico bien y encima de todo se rieron vaya a saber por qué. Ahí confirme mi teoría, que los franceses habían cambiado para bien.

Volvamos. Tomamos el subte e hicimos las combinaciones que nos había dicho y llegamos a Pigalle. De allí había que tomar el monorriel, pero no lo encontramos, así que subimos por escalera previa parada en la mitad porque costo mucho subir. Lo primero que hicimos fue la visita a la Iglesia del Sacre Coeur, en donde y como siempre había mucha gente orando o simplemente caminando por su interior. Afuera, en las escalinatas también muchísima gente sacando fotos de las fantásticas vistas que hay desde allí.

Luego caminamos hacia la zona de la plaza que es el centro neurálgico del barrio, donde se encuentran los negocios de recuerdos y los pintores que por unos euros te hacen tu retrato. Hay que mirar muy bien las obras que hay expuestas porque algunas son verdaderas obras de arte de pintores desconocidos. No dejen de visitar este barrio, se van a sorprender con lo hermoso y colorido que es.

Para bajar si encontramos el monorriel, así que lo tomamos para luego al llegar a Pigalle teníamos que tomar el subte porque nos quedaba por hacer el crucero por el Sena. Una cosa importante con el monorriel. El boleto que compras es válido solo para ese viaje, no es como los otros que el boleto simple te sirve para viajar por una hora, tómalo en cuenta porque si lo queres usar al bajar del monorriel, no te va a habilitar el molinete.

El viaje hasta la zona del Puente de las Almas que era donde teníamos que tomar el barco, se hizo un poco largo, porque era hora pico y estábamos un poco lejos. Cuando íbamos a salir de la estación se largó a llover torrencialmente y nos tuvimos que quedar adentro del subte hasta que paro. Hicimos el crucero, pero no era un buen día, porque si bien había parado la lluvia fuerte, durante casi todo el trayecto llovizno. Van a ver que en las fotos hay gotas de lluvia y el cielo horrible. Había que hacerlo porque era nuestro último día en Paris. Como les comente en el post anterior en este crucero se recorre el Sena desde casi los pies de la Torre Eiffel hasta la isla de Saint Louise. En este caso, había audioguias en varios idiomas que te iba explicando lo que se veía: Los Inválidos, La Consergerie, el Museo D orsay, Notre Dame, el Louvre, etc. Es un paseo agradable para ver Paris desde otro punto. A mí me gusto más este paseo diurno, que el nocturno, porque podías apreciar de otra manera la ciudad.

Luego de una hora de crucero bajamos y nos fuimos a sacar unas fotos a la torre, las ultimas de esta etapa. Aquí se las dejo para que vean lo feo que estaba el cielo, pero la torre se veía hermosa.

Esta etapa llega a su fin. Al día siguiente nos tomábamos un avión para ir a Venecia. Antes, les cuento como fuimos al aeropuerto. Se acuerdan a la ida habíamos tomado el micro de Air France?, bueno, al regreso decidimos tomarnos el subte. Nos fue bárbaro!!!  Nos tomamos el metro hasta la estación Gare du Nord y desde allí nos tomamos el Rer hasta el aeropuerto, con un mismo boleto hicimos los dos tramos, llegamos en más o menos 40 minutos y gastamos unos 10 euros cada uno. Aquí también les dejo unas fotos del aeropuerto. Noten los lugares para descansar que hay.

Paris tendrá otras dos partes más. El próximo será nuestro viaje del 2012 que fue un poco más corto y con lugares más selectivos.

Los espero la próxima semana.!

PARIS…EN SEPIA

Hace unos años un compañero de trabajo me dijo que Paris es la ciudad más “fotografiable” que hay en el mundo. No sé si el termino existe, pero la esencia del termino esta. Quien no ha visto una hermosa foto de cualquier lugar de Paris y ha suspirado por estar ahí?. Muchos.

Hemos visto infinidades de películas que nos transportaban a la ciudad aunque sea por un rato, si hasta Ratatouille no hizo soñar con estar aunque sea una vez allí.

Mi historia con esta ciudad data de muchos años atrás, demasiados. La primera vez que viaje a Paris fue en el año 1993 cuando todavía los argentinos necesitábamos visa para entrar a Francia y había francos franceses como moneda. No me creen?? Bueno, les dejo una copia de mi pasaporte con el visado.

Ese viaje fue una invitación de un operador turístico para conocer su producto. No crean que tengo todo detallado día por día, porque les estaría mintiendo, pero tengo recuerdos generales que les contare, lo mejor posible.

A este viaje le siguió uno familiar en el año 1996, pero en ese momento solo me quede una noche en conexión, así que mucho no cuenta.

Saltamos al año 2009 cuando fuimos con Eduardo en su primer viaje a Europa, luego al 2012 y el último viaje fue en el año 2015.Si, fui en total 5 veces, pero, volvería a ir otras tantas, incluso quedarme a vivir allí.

Como verán tengo bastante como para contarles, en diferentes épocas y circunstancias, así que desde ya les cuento que esta ciudad se va a entregar en capítulos, para no aburrirlos.

Verán fotos de todos los viajes y seguramente se repetirán los lugares, pero va a servir para que noten los progresos y cambios de la ciudad… y de los protagonistas.

Tengo digitalizadas las fotos de ese primer viaje.No esperen la mejor resolucion,pero hice lo mejor posible. Estamos en sepia recuerden…ya vendran las de color. No hay muchas porque en esa época había que sacar lo justo y necesario porque el revelado era caro… que lejos quedo todo eso!!!

Comencemos.

Como les anticipe, este primer viaje a Paris fue invitación de un operador mayorista para que conozcamos su producto. El grupo estaba integrado por agentes de viaje que íbamos a estar en Europa unos 10 días. El viaje se iniciaba en Paris y luego en micro hacíamos la ciudad de Lourdes, Zaragoza y por ultimo terminábamos en Madrid. Volábamos con Aerolíneas Argentinas y era la época en que esta compañía llegaba hasta Paris, haciendo una parada en Madrid.

Imagen del Boeing 707 usado en esa epoca.

Para mí, este era mi primer viaje a Europa, así que estaba muy entusiasmada. Les cuento una interna de los viajes de agente de viajes. En esa época, siempre viajaba con el grupo un representante de la compañía aérea que “cedía” los pasajes. Cuando llegue a Ezeiza me encontré con que la señora que nos acompañaba de Aerolíneas había conseguido que la mitad del grupo viajara en clase ejecutiva, y la otra en clase turista…y me toco a mí!!!. Para el regreso, si estábamos en la misma condición de viajar solo una parte en esa clase, tenían la prioridad los que a la ida habían ido en clase turista. El trato fue justo.

La clase ejecutiva en esa época era bastante grande, no como ahora que son pocos asientos dándole prioridad a la comodidad. Nuestros compañeros de viaje eran conocidos: Julio Ramos (en ese entonces dueño del diario Ámbito Financiero), su esposa, Silvana Suarez ( una miss universo o mundo, no recuerdo bien), Jorge Guinzburg  y su esposa y al lado mío un señor que era manager de box, porque se pasó la mitad del viaje hablando con el Sr Ramos de sus representados.

El viaje fue largo, pero bueno. El servicio era de primera comparado con lo que es en la actualidad, varias bandejas de comida, bebida en un pequeño bar y hasta un neceser de viaje, algo que ya nos desacostumbramos a ver .Luego de la parada en Madrid de unas dos horas, donde nuestros conocidos compañeros de viaje se bajaron, seguimos viaje a Paris, en donde llegamos a primera hora de la tarde.

El primer recuerdo que tengo de la llegada es, luego de pasar la aduana y recoger la valija, salimos a buscar el micro que nos estaba esperando para llevarnos al hotel. En el año 1993 no había valijas livianas y menos con ruedas, así que imagínense un grupo de personas arrastrando las valijas pesadas intentando cruzar una de las calles internas del aeropuerto y ver que los autos paraban para dejarnos pasar. Fue todo un asombro, porque no estábamos acostumbrados a ese tipo de cordialidad, luego nos enteramos que eran muy corrientes esos gestos.

Ya en el micro que nos iba a acompañar durante todo nuestro recorrido hasta terminar en Madrid, nos fuimos al hotel. En esta oportunidad era el hotel Ibis Chateau Landon (hoy en dia se llama Ibis Styles  Paris Gare de l est Chateau Landon). Era un hotel bastante sencillo, bien ubicado en cuanto a que tenía justo al lado de su entrada una boca de subte, pero la zona no era muy linda que digamos, porque estaba muy cerca de la Gare de l Est y en Paris, las zonas cercanas a las estaciones de tren no son muy lindas.

En la ciudad íbamos a estar en total 6 días, de los cuales teníamos actividades solamente 3, el resto estaba libre.

Esa primera noche, una vez que nos asignaron las habitaciones y como no teníamos cena prevista, nos juntamos los más jóvenes del grupo y decidimos ir a recorrer la ciudad un rato, cenar y volver a dormir porque al día siguiente teníamos un city tour programado.

Normalmente estos grupos están formados por gente de diferentes edades y casi siempre se forman unos subgrupos de acuerdo a la afinidad o por ahí te conoces con alguien o pegaste onda durante el viaje en avión. En este caso éramos todos los jóvenes que nos aventuramos a salir, no sin antes, escuchar a las palabras sabias de los “maduros” del grupo que nos aconsejaban como viajar hacia el centro.

Si bien no era tarde, ya era noche bastante cerrada, porque estábamos en noviembre, y con mucho frio. Salimos del hotel y como les conté al lado estaba el subte. Recuerdo que nos habían dicho que tuviéramos cuidado porque era muy probable que cuando quisiéramos pasar el molinete se nos pegara alguna persona a nuestra espalda para pasar sin pagar el viaje, si bien en ese momento no paso, lo he visto en muchas oportunidades, es más, he visto como saltan directamente el molinete. Aquí les dejo una foto de lo que es hoy la entrada de la estación de subte.

Estacion de subte Chateau Landon

Luego de hacer una combinación de subte por fin llegamos a la Torre Eiffel. Cuando salis del subte caminas unos metros y llegas como a un balcón que da a los Jardines del Trocadero. La vista desde  arriba era impresionante, los jardines del Trocadero estaban un poco oscuros, pero se veía todo muy espectacular!!.

Bajamos y caminamos por los jardines hasta llegar a la base. Si bien había gente para subir, no lo hicimos porque nos iban a llevar en algún momento. Era increíble estar ahí, y ver de cerca lo que tantas veces había visto en los libros.

Esa noche, los jóvenes del grupo nos fuimos a dormir temprano, primero porque el subte funcionaba hasta las 12 y segundo porque al día siguiente teníamos actividad con el grupo.

Esa actividad era un city tour. Nos vinieron a buscar a media mañana y desde el hotel fuimos hasta la zona del Arco del Triunfo donde nos esperaba un guía local. Lo que recuerdo es que el pobre hombre era un tanto aburrido para guiar y además hablaba un mal castellano que no entendíamos mucho. Lo importante fue que en micro pudimos ver, el Arco del triunfo, la Torre Eiffel, la Opera, el Louvre, la Place de la Concorde, Paláis Royal, Les Invalides y Notre Damme. Allí bajamos e hicimos una visita a la catedral que era muy hermosa pero un tanto oscura.Les dejo unas imagenes desde el micro

El city tour no duro más de 3 horas, así que por tarde nos fuimos a Montmartre a caminar un poco y conocer el Sacre Coeur.En la escalinata de acceso a la iglesia se puede admirar  una de las  vistas espectaculares  de la ciudad.

Hasta allí subimos en un monorriel que lo tomamos en Pigalle. Luego de la visita  a esta zona que combina lo bohemio con lo religioso, bajamos caminando hasta llegar nuevamente a Pigalle. Teníamos que encontrar el micro que nos estaba esperando en un lugar alejado y caminamos por esa calle. Este recuerdo me quedo grabado a fuego, porque fue la primera vez que vimos unos compartimientos donde vos podías entrar a tener sexo con quien quisieras. Recordemos que estábamos en el año 1993 y además no teníamos la mente tan abierta. Nos quedamos helados viendo como la gente entraba a esos lugares como si fueran a un negocio a comprar algo. Muchos años después, pase por la misma zona y si bien todavía estaban estos lugares, no me parecieron tan extraños o “escandalosos” como en ese entonces.

Luego de esta experiencia fuimos al hotel a una cena programada y a descansar. Al día siguiente teníamos que ir a Versalles.

Así fue. Luego del desayuno, nos pasó a buscar nuestro amigo chofer para ir a Versalles. El viaje en micro no es muy largo, será más o menos unos 45 minutos, no más. Cuando llegamos, nos estaba esperando un guía local quien ya tenía las entradas y pasamos sin hacer fila, por suerte, porque había mucha gente. La verdad que la visita fue corta, no más de 1 hora y nos llevó a ver solo lo principal, el salón de los espejos, los aposentos privados y los jardines. Todo esto me sirvió para tener un pantallazo, porque años después volví a ir y la visita completa me llevo medio día.

A la vuelta de la excursión, nos dieron la tarde libre, porque a la noche teníamos que ir a la torre Eiffel y luego hacer la excursión del Bateaux mouche. Aprovechamos para hacer un recorrido por el Museo de Orsay, la Opera  y Champs Elysees en busca de un local para comprar perfumes que nos había recomendado la tripulación de Aerolíneas Argentinas. La verdad no recuerdo si lo encontramos, pero caminar por esa calle es algo alucinante. El lujo y el glamour esta en todos lados.

Por la noche seguirían las emociones. Fuimos a conocer la torre Eiffel. Por suerte en este caso también teníamos entradas anticipadas así que, pasamos sin hacer cola, que como siempre eran larguísimas. Subimos por el ascensor hasta el segundo piso, donde disfrutamos de unas vistas espectaculares de la ciudad. Al principio da un poco de susto porque estas al aire libre, pero, por más que hay protección me daba la sensación que me iba a caer. Después de estar un rato, subimos hasta el último piso, que está totalmente cerrado ( por suerte). Las vistas son las mismas, pero creo que más lindas. En las paredes de esta última planta están puestas las distancias que hay desde Paris hasta los diferentes países del mundo. Ya era de noche y se veía todo Paris iluminado, una maravilla!!Poco menos que nos bajaron de las orejas, porque no queríamos irnos, pero el barco nos estaba esperando.

Los Bateaux mouche son barcos panorámicos que recorren el Sena tanto de día como de noche. También podes disfrutar del paseo con una cena. Nosotros solo teníamos reservado el paseo nocturno que es una maravilla porque ves todos los monumentos importantes de Paris iluminados especialmente. La salida es desde el Puente de Las Almas y los principales monumentos que se ven son La Torre Eiffel, el Louvre, Notre Dame de Paris, La Conciergerie, el Museo de Orsay. La duración del paseo es de mas o menos 1.15hs.Nos divertimos mucho porque había música y la gente bailaba con cualquier persona por más que no se conociera.

Terminado el crucero, en el mismo lugar donde embarcamos, nos esperaba el micro para ir al hotel. Al día siguiente lo teníamos libre, pero a la noche habíamos sacado todo el grupo la entrada al Lido.

Arreglamos con un grupito que ese día libre lo íbamos a dedicar a ir al museo del Louvre, porque nos parecía que merecía la pena arriesgarnos a hacer la cola para sacar la entrada y hacer una visita hasta media tarde más o menos, porque para ir al Lido teníamos que estar cambiados tipo 1930 hs.

Así que esta vez tomamos el autobús que confieso, fue la única vez en que tome un autobús de todas las veces que fui a Paris. Fue buena experiencia, pero un tanto lenta por el tráfico.

Cuando llegamos, lo primero que fuimos a ver fue la Pirámide que había sido inaugurada hacia poco tiempo y era una excentricidad para esos años. Hermosa por donde se la mire y mucho mejor la pirámide invertida dentro del edificio.

No tuvimos que hacer mucha cola, porque encontramos que había máquinas expendedoras de entradas, una novedad para nosotros, que nos animamos a usar pero con un poco de miedo.

Ver el Louvre en un solo dia, es imposible, porque hay demasiadas salas, demasiadas pinturas y esculturas y sobre todo demasiada gente. En la entrada están los mapas donde están las principales obras para ver, así que, les aconsejo ver esas obras y después deambular tratando de descubrir cosas nuevas. Obvio que vimos lo principal. La Gioconda, La Venus de Milo, La Victoria de Samotracia, la sala de Egipto y Grecia, bueno, lo principal. También pasa que cuando estas mucho tiempo ahí adentro te empezas a marear y no distinguís nada. Obvio que antes de irnos nos dimos una vuelta por la librería del museo en donde me compre dos reproducciones que todavía conservo. La Pirámide del Louvre y la Coronación de Napoleon.

Teníamos que llegar temprano al hotel, entonces decidimos tomar el subte, pero nos pasó algo un tanto feo. Nos perdimos en la combinación, fue bastante desesperante porque no encontrábamos la manera de ir a la otra línea. Preguntamos en la boletería, pero cometimos el error de hablar en inglés y directamente no nos querían entender, después de dar unas cuantas vueltas, se nos acercó un chico que nos preguntó que nos pasaba y cuando le explicamos, muy gentilmente no acompaño hasta casi el andén donde teníamos que tomar el otro subte. El mejor gesto, fue que se desvió de su destino para ayudarnos.

Llegamos al hotel con el tiempo justo para arreglarnos y salir para el Lido. Llegamos casi cuando el espectáculo iba a comenzar. Nuestra entrada incluía cena, pero también podes tener la opción de ver solo el espectáculo. El show era una serie de cuadros musicales con lindas chicas, bastante entretenido y con una cena acorde al lugar. Realmente fui porque era una actividad que decidió el grupo hacer, pero no volvería, porque es muy caro. Aqui les dejo una foto de la marquesina actual y del programa del año 1993

Al día siguiente teníamos nuestro último día en Paris y era libre. Con el grupo decidimos caminar por la ciudad sin rumbo fijo y hacer algunas compras. Las grandes tiendas del Boulevard Haussman ya estaban adornadas para la Navidad con grandes guirnaldas y luces potentes. Así fue como llegamos a las Galerías Lafayette con su hermosa decoración navideña y su hermosa cúpula vidriada, todo un símbolo de Paris. Son 10 hermosos pisos donde podes encontrar de todo a un precio, en ese año, bastante accesible (recuerden que estábamos en el 1 a 1), pero ahora no son tanto. Allí nos pasamos bastante tiempo y luego nos fuimos hasta la Galería Printemps, que es la otra gran galería de Paris. Los precios allí son un poco más económicos, pero igual, no están adaptados para nuestros bolsillos.

La visita a Paris llegaba a su término. Solo nos quedaba una cena de despedida con el operador que nos brindó el servicio de excursiones y traslados allí, que fue en un restaurant donde dos cosas me quedaron como recuerdo. La primera, la sopa de cebollas que nunca había probado y que era exquisita y la segunda, los baños. Eran mixtos, una costumbre muy arraigada en Francia. No te asombres si cuando queres ir al baño en un lugar público, sale una persona diferente a tu sexo. Todo un asombro para los años 90. Ahora, ya no lo es.

Este grupo de agentes de viajes, se despidió al día siguiente de Paris, para ir a la ciudad de Lourdes y proseguir su camino hasta Madrid. Seguramente muchos volvieron, yo también y disfrutamos mucho más de la ciudad Luz.

Paris en sepia, termina aquí. La próxima semana, será Paris en colores, con aventuras más actuales.

Nos vemos en la próxima!!!!