PARIS…EN SEPIA

Hace unos años un compañero de trabajo me dijo que Paris es la ciudad más “fotografiable” que hay en el mundo. No sé si el termino existe, pero la esencia del termino esta. Quien no ha visto una hermosa foto de cualquier lugar de Paris y ha suspirado por estar ahí?. Muchos.

Hemos visto infinidades de películas que nos transportaban a la ciudad aunque sea por un rato, si hasta Ratatouille no hizo soñar con estar aunque sea una vez allí.

Mi historia con esta ciudad data de muchos años atrás, demasiados. La primera vez que viaje a Paris fue en el año 1993 cuando todavía los argentinos necesitábamos visa para entrar a Francia y había francos franceses como moneda. No me creen?? Bueno, les dejo una copia de mi pasaporte con el visado.

Ese viaje fue una invitación de un operador turístico para conocer su producto. No crean que tengo todo detallado día por día, porque les estaría mintiendo, pero tengo recuerdos generales que les contare, lo mejor posible.

A este viaje le siguió uno familiar en el año 1996, pero en ese momento solo me quede una noche en conexión, así que mucho no cuenta.

Saltamos al año 2009 cuando fuimos con Eduardo en su primer viaje a Europa, luego al 2012 y el último viaje fue en el año 2015.Si, fui en total 5 veces, pero, volvería a ir otras tantas, incluso quedarme a vivir allí.

Como verán tengo bastante como para contarles, en diferentes épocas y circunstancias, así que desde ya les cuento que esta ciudad se va a entregar en capítulos, para no aburrirlos.

Verán fotos de todos los viajes y seguramente se repetirán los lugares, pero va a servir para que noten los progresos y cambios de la ciudad… y de los protagonistas.

Tengo digitalizadas las fotos de ese primer viaje.No esperen la mejor resolucion,pero hice lo mejor posible. Estamos en sepia recuerden…ya vendran las de color. No hay muchas porque en esa época había que sacar lo justo y necesario porque el revelado era caro… que lejos quedo todo eso!!!

Comencemos.

Como les anticipe, este primer viaje a Paris fue invitación de un operador mayorista para que conozcamos su producto. El grupo estaba integrado por agentes de viaje que íbamos a estar en Europa unos 10 días. El viaje se iniciaba en Paris y luego en micro hacíamos la ciudad de Lourdes, Zaragoza y por ultimo terminábamos en Madrid. Volábamos con Aerolíneas Argentinas y era la época en que esta compañía llegaba hasta Paris, haciendo una parada en Madrid.

Imagen del Boeing 707 usado en esa epoca.

Para mí, este era mi primer viaje a Europa, así que estaba muy entusiasmada. Les cuento una interna de los viajes de agente de viajes. En esa época, siempre viajaba con el grupo un representante de la compañía aérea que “cedía” los pasajes. Cuando llegue a Ezeiza me encontré con que la señora que nos acompañaba de Aerolíneas había conseguido que la mitad del grupo viajara en clase ejecutiva, y la otra en clase turista…y me toco a mí!!!. Para el regreso, si estábamos en la misma condición de viajar solo una parte en esa clase, tenían la prioridad los que a la ida habían ido en clase turista. El trato fue justo.

La clase ejecutiva en esa época era bastante grande, no como ahora que son pocos asientos dándole prioridad a la comodidad. Nuestros compañeros de viaje eran conocidos: Julio Ramos (en ese entonces dueño del diario Ámbito Financiero), su esposa, Silvana Suarez ( una miss universo o mundo, no recuerdo bien), Jorge Guinzburg  y su esposa y al lado mío un señor que era manager de box, porque se pasó la mitad del viaje hablando con el Sr Ramos de sus representados.

El viaje fue largo, pero bueno. El servicio era de primera comparado con lo que es en la actualidad, varias bandejas de comida, bebida en un pequeño bar y hasta un neceser de viaje, algo que ya nos desacostumbramos a ver .Luego de la parada en Madrid de unas dos horas, donde nuestros conocidos compañeros de viaje se bajaron, seguimos viaje a Paris, en donde llegamos a primera hora de la tarde.

El primer recuerdo que tengo de la llegada es, luego de pasar la aduana y recoger la valija, salimos a buscar el micro que nos estaba esperando para llevarnos al hotel. En el año 1993 no había valijas livianas y menos con ruedas, así que imagínense un grupo de personas arrastrando las valijas pesadas intentando cruzar una de las calles internas del aeropuerto y ver que los autos paraban para dejarnos pasar. Fue todo un asombro, porque no estábamos acostumbrados a ese tipo de cordialidad, luego nos enteramos que eran muy corrientes esos gestos.

Ya en el micro que nos iba a acompañar durante todo nuestro recorrido hasta terminar en Madrid, nos fuimos al hotel. En esta oportunidad era el hotel Ibis Chateau Landon (hoy en dia se llama Ibis Styles  Paris Gare de l est Chateau Landon). Era un hotel bastante sencillo, bien ubicado en cuanto a que tenía justo al lado de su entrada una boca de subte, pero la zona no era muy linda que digamos, porque estaba muy cerca de la Gare de l Est y en Paris, las zonas cercanas a las estaciones de tren no son muy lindas.

En la ciudad íbamos a estar en total 6 días, de los cuales teníamos actividades solamente 3, el resto estaba libre.

Esa primera noche, una vez que nos asignaron las habitaciones y como no teníamos cena prevista, nos juntamos los más jóvenes del grupo y decidimos ir a recorrer la ciudad un rato, cenar y volver a dormir porque al día siguiente teníamos un city tour programado.

Normalmente estos grupos están formados por gente de diferentes edades y casi siempre se forman unos subgrupos de acuerdo a la afinidad o por ahí te conoces con alguien o pegaste onda durante el viaje en avión. En este caso éramos todos los jóvenes que nos aventuramos a salir, no sin antes, escuchar a las palabras sabias de los “maduros” del grupo que nos aconsejaban como viajar hacia el centro.

Si bien no era tarde, ya era noche bastante cerrada, porque estábamos en noviembre, y con mucho frio. Salimos del hotel y como les conté al lado estaba el subte. Recuerdo que nos habían dicho que tuviéramos cuidado porque era muy probable que cuando quisiéramos pasar el molinete se nos pegara alguna persona a nuestra espalda para pasar sin pagar el viaje, si bien en ese momento no paso, lo he visto en muchas oportunidades, es más, he visto como saltan directamente el molinete. Aquí les dejo una foto de lo que es hoy la entrada de la estación de subte.

Estacion de subte Chateau Landon

Luego de hacer una combinación de subte por fin llegamos a la Torre Eiffel. Cuando salis del subte caminas unos metros y llegas como a un balcón que da a los Jardines del Trocadero. La vista desde  arriba era impresionante, los jardines del Trocadero estaban un poco oscuros, pero se veía todo muy espectacular!!.

Bajamos y caminamos por los jardines hasta llegar a la base. Si bien había gente para subir, no lo hicimos porque nos iban a llevar en algún momento. Era increíble estar ahí, y ver de cerca lo que tantas veces había visto en los libros.

Esa noche, los jóvenes del grupo nos fuimos a dormir temprano, primero porque el subte funcionaba hasta las 12 y segundo porque al día siguiente teníamos actividad con el grupo.

Esa actividad era un city tour. Nos vinieron a buscar a media mañana y desde el hotel fuimos hasta la zona del Arco del Triunfo donde nos esperaba un guía local. Lo que recuerdo es que el pobre hombre era un tanto aburrido para guiar y además hablaba un mal castellano que no entendíamos mucho. Lo importante fue que en micro pudimos ver, el Arco del triunfo, la Torre Eiffel, la Opera, el Louvre, la Place de la Concorde, Paláis Royal, Les Invalides y Notre Damme. Allí bajamos e hicimos una visita a la catedral que era muy hermosa pero un tanto oscura.Les dejo unas imagenes desde el micro

El city tour no duro más de 3 horas, así que por tarde nos fuimos a Montmartre a caminar un poco y conocer el Sacre Coeur.En la escalinata de acceso a la iglesia se puede admirar  una de las  vistas espectaculares  de la ciudad.

Hasta allí subimos en un monorriel que lo tomamos en Pigalle. Luego de la visita  a esta zona que combina lo bohemio con lo religioso, bajamos caminando hasta llegar nuevamente a Pigalle. Teníamos que encontrar el micro que nos estaba esperando en un lugar alejado y caminamos por esa calle. Este recuerdo me quedo grabado a fuego, porque fue la primera vez que vimos unos compartimientos donde vos podías entrar a tener sexo con quien quisieras. Recordemos que estábamos en el año 1993 y además no teníamos la mente tan abierta. Nos quedamos helados viendo como la gente entraba a esos lugares como si fueran a un negocio a comprar algo. Muchos años después, pase por la misma zona y si bien todavía estaban estos lugares, no me parecieron tan extraños o “escandalosos” como en ese entonces.

Luego de esta experiencia fuimos al hotel a una cena programada y a descansar. Al día siguiente teníamos que ir a Versalles.

Así fue. Luego del desayuno, nos pasó a buscar nuestro amigo chofer para ir a Versalles. El viaje en micro no es muy largo, será más o menos unos 45 minutos, no más. Cuando llegamos, nos estaba esperando un guía local quien ya tenía las entradas y pasamos sin hacer fila, por suerte, porque había mucha gente. La verdad que la visita fue corta, no más de 1 hora y nos llevó a ver solo lo principal, el salón de los espejos, los aposentos privados y los jardines. Todo esto me sirvió para tener un pantallazo, porque años después volví a ir y la visita completa me llevo medio día.

A la vuelta de la excursión, nos dieron la tarde libre, porque a la noche teníamos que ir a la torre Eiffel y luego hacer la excursión del Bateaux mouche. Aprovechamos para hacer un recorrido por el Museo de Orsay, la Opera  y Champs Elysees en busca de un local para comprar perfumes que nos había recomendado la tripulación de Aerolíneas Argentinas. La verdad no recuerdo si lo encontramos, pero caminar por esa calle es algo alucinante. El lujo y el glamour esta en todos lados.

Por la noche seguirían las emociones. Fuimos a conocer la torre Eiffel. Por suerte en este caso también teníamos entradas anticipadas así que, pasamos sin hacer cola, que como siempre eran larguísimas. Subimos por el ascensor hasta el segundo piso, donde disfrutamos de unas vistas espectaculares de la ciudad. Al principio da un poco de susto porque estas al aire libre, pero, por más que hay protección me daba la sensación que me iba a caer. Después de estar un rato, subimos hasta el último piso, que está totalmente cerrado ( por suerte). Las vistas son las mismas, pero creo que más lindas. En las paredes de esta última planta están puestas las distancias que hay desde Paris hasta los diferentes países del mundo. Ya era de noche y se veía todo Paris iluminado, una maravilla!!Poco menos que nos bajaron de las orejas, porque no queríamos irnos, pero el barco nos estaba esperando.

Los Bateaux mouche son barcos panorámicos que recorren el Sena tanto de día como de noche. También podes disfrutar del paseo con una cena. Nosotros solo teníamos reservado el paseo nocturno que es una maravilla porque ves todos los monumentos importantes de Paris iluminados especialmente. La salida es desde el Puente de Las Almas y los principales monumentos que se ven son La Torre Eiffel, el Louvre, Notre Dame de Paris, La Conciergerie, el Museo de Orsay. La duración del paseo es de mas o menos 1.15hs.Nos divertimos mucho porque había música y la gente bailaba con cualquier persona por más que no se conociera.

Terminado el crucero, en el mismo lugar donde embarcamos, nos esperaba el micro para ir al hotel. Al día siguiente lo teníamos libre, pero a la noche habíamos sacado todo el grupo la entrada al Lido.

Arreglamos con un grupito que ese día libre lo íbamos a dedicar a ir al museo del Louvre, porque nos parecía que merecía la pena arriesgarnos a hacer la cola para sacar la entrada y hacer una visita hasta media tarde más o menos, porque para ir al Lido teníamos que estar cambiados tipo 1930 hs.

Así que esta vez tomamos el autobús que confieso, fue la única vez en que tome un autobús de todas las veces que fui a Paris. Fue buena experiencia, pero un tanto lenta por el tráfico.

Cuando llegamos, lo primero que fuimos a ver fue la Pirámide que había sido inaugurada hacia poco tiempo y era una excentricidad para esos años. Hermosa por donde se la mire y mucho mejor la pirámide invertida dentro del edificio.

No tuvimos que hacer mucha cola, porque encontramos que había máquinas expendedoras de entradas, una novedad para nosotros, que nos animamos a usar pero con un poco de miedo.

Ver el Louvre en un solo dia, es imposible, porque hay demasiadas salas, demasiadas pinturas y esculturas y sobre todo demasiada gente. En la entrada están los mapas donde están las principales obras para ver, así que, les aconsejo ver esas obras y después deambular tratando de descubrir cosas nuevas. Obvio que vimos lo principal. La Gioconda, La Venus de Milo, La Victoria de Samotracia, la sala de Egipto y Grecia, bueno, lo principal. También pasa que cuando estas mucho tiempo ahí adentro te empezas a marear y no distinguís nada. Obvio que antes de irnos nos dimos una vuelta por la librería del museo en donde me compre dos reproducciones que todavía conservo. La Pirámide del Louvre y la Coronación de Napoleon.

Teníamos que llegar temprano al hotel, entonces decidimos tomar el subte, pero nos pasó algo un tanto feo. Nos perdimos en la combinación, fue bastante desesperante porque no encontrábamos la manera de ir a la otra línea. Preguntamos en la boletería, pero cometimos el error de hablar en inglés y directamente no nos querían entender, después de dar unas cuantas vueltas, se nos acercó un chico que nos preguntó que nos pasaba y cuando le explicamos, muy gentilmente no acompaño hasta casi el andén donde teníamos que tomar el otro subte. El mejor gesto, fue que se desvió de su destino para ayudarnos.

Llegamos al hotel con el tiempo justo para arreglarnos y salir para el Lido. Llegamos casi cuando el espectáculo iba a comenzar. Nuestra entrada incluía cena, pero también podes tener la opción de ver solo el espectáculo. El show era una serie de cuadros musicales con lindas chicas, bastante entretenido y con una cena acorde al lugar. Realmente fui porque era una actividad que decidió el grupo hacer, pero no volvería, porque es muy caro. Aqui les dejo una foto de la marquesina actual y del programa del año 1993

Al día siguiente teníamos nuestro último día en Paris y era libre. Con el grupo decidimos caminar por la ciudad sin rumbo fijo y hacer algunas compras. Las grandes tiendas del Boulevard Haussman ya estaban adornadas para la Navidad con grandes guirnaldas y luces potentes. Así fue como llegamos a las Galerías Lafayette con su hermosa decoración navideña y su hermosa cúpula vidriada, todo un símbolo de Paris. Son 10 hermosos pisos donde podes encontrar de todo a un precio, en ese año, bastante accesible (recuerden que estábamos en el 1 a 1), pero ahora no son tanto. Allí nos pasamos bastante tiempo y luego nos fuimos hasta la Galería Printemps, que es la otra gran galería de Paris. Los precios allí son un poco más económicos, pero igual, no están adaptados para nuestros bolsillos.

La visita a Paris llegaba a su término. Solo nos quedaba una cena de despedida con el operador que nos brindó el servicio de excursiones y traslados allí, que fue en un restaurant donde dos cosas me quedaron como recuerdo. La primera, la sopa de cebollas que nunca había probado y que era exquisita y la segunda, los baños. Eran mixtos, una costumbre muy arraigada en Francia. No te asombres si cuando queres ir al baño en un lugar público, sale una persona diferente a tu sexo. Todo un asombro para los años 90. Ahora, ya no lo es.

Este grupo de agentes de viajes, se despidió al día siguiente de Paris, para ir a la ciudad de Lourdes y proseguir su camino hasta Madrid. Seguramente muchos volvieron, yo también y disfrutamos mucho más de la ciudad Luz.

Paris en sepia, termina aquí. La próxima semana, será Paris en colores, con aventuras más actuales.

Nos vemos en la próxima!!!!