OKTOBERFEST:”LA” FIESTA DE LA CERVEZA

Sí, es con comillas, porque es la original. Eduardo es un enamorado de las cervezas y siempre me dijo que quería saber cómo era el Oktoberfest, así que, en el año 2017, decidimos incluir la fiesta dentro de nuestro itinerario de viajes. Este viaje se combinó, con Dubái, Londres, Oslo y Estocolmo que serán material para otros post. Hoy me dedicare a contarles que es el Oktoberfest.

Logo Oktoberfest 2017

Primero vamos con un poco de historia. Según lo que nos cuenta el Sr Google, el origen de la Fiesta de la cerveza, se remonta al año 1810 cuando el entonces Príncipe heredero Ludwig se casó con la Princesa Teresa di Sassonia-Hildburghausen. El pueblo fue invitado, sin ninguna restricción, a participar del gran festejo en los campos frente a la entrada de la ciudad. Es entonces, que en honor a la Princesa, los campos toman el nombre de  Theresienwiese y para la ceremonia de clausura se organizó una carrera de caballos, que para la época era una gran celebración, para todo Baviera. Al año siguiente, la decisión de repetir la carrera de caballos dio origen a la tradición del Oktoberfest. En el año 1811 se organizó una gran feria para promover la agricultura y la economía Bávara. Con el paso de los años, se fueron haciendo cambios. La feria agrícola se hace cada 4 años y desde el año 1819, la ciudad de Múnich asumió la responsabilidad de organizar la fiesta, cambiándole ligeramente la fecha, ya que se empieza a organizar aprovechando los días más largos y más cálidos de septiembre. Es a partir de 1896 que se montan las primeras carpas que reemplazaron a las antiguas barracas.Es finalmente en 1960, que las carreras de caballo se terminan y la fiesta empieza a parecerse a lo que es en la actualidad. En estos más de 200 años, la fiesta solo se ha interrumpido en grandes ocasiones, como las guerras mundiales, o algún otro conflicto bélico. Este año 2020 por lo que he leído, la fiesta se suspendió.  Esperemos que año 2021 se pueda hacer.Ahora, desde 1810 hasta la actualidad, la cerveza fue el eje de la fiesta.

Pero, en definitiva, que es el Oktoberfest? Juro que antes de ir, pensé que era una fiesta, en donde la gente solo iba a las carpas a tomar cerveza hasta caer redondos y bailar al son de musica alemana, pero, no, es mucho más que esto. Ya lo sabrán.

Vayamos por orden.

El viaje, como les conté, se combinaba con Dubái. La idea fue, salir el 24 de septiembre, pasar hasta el día 29 en Dubái y luego hacer del 29 al 01 de octubre en Múnich. La fiesta tiene fechas movibles, ese año empezaba aproximadamente a mediados de septiembre y finalizaba el primer fin de semana de octubre. Joya, íbamos a pasar justo el cumpleaños de Eduardo allí.

Salimos de Dubái con una temperatura de más o menos 40° un viernes por la mañana muy temprano. Volamos en un avión de Emirates, un Airbus 380 “la maquina”. Tiene una gran fama y todos los que trabajamos en el ambiente de turismo queremos volar en uno de esos.

Airbus 380 Emirates

La verdad que el avión es una maravilla por lo grande y lo moderno, pero (siempre lo hay) se mueve como todos los otros..ja ja. Nos agarró un poco de turbulencia que hizo terminar en mis piernas una taza de café caliente y un carrito de comida adelante nuestro. Estábamos en fila de emergencia, gracias a que había una señorita en el counter de Emirates que era Argentina y nos acomodó allí. Más allá de la turbulencia, el vuelo fue muy bueno y en más o menos 6 horas llegamos a Múnich, con una temperatura de 15° más o menos. El cambio fue bastante fuerte.

Luego de hacer migraciones y retirar valijas, fuimos a tomar el tren que nos iba a dejar en el hotel  Holiday Inn Express Múnich City West.Fue muy fácil llegar porque desde el mismo aeropuerto nos tomamos un tren que nos dejó en la estación Hirschgarten.El viaje costo unos 9 Euros por persona y tardas más o menos unos 40 minutos hasta ese hotel. Si tenes que ir al centro, el viaje tarda unos 30 minutos.

Cuando llegamos a la estación, solo bajamos y caminamos una cuadra y ya estábamos en el hotel. La cantidad de gente que hay en la ciudad en esa época hace que los hoteles más céntricos y económicos se completen muy rápido. La reserva la hice con 6 meses de anticipación y fuimos a ese hotel, porque en el centro no había nada económico, solo quedaban los hoteles con precios prohibitivos. Así y todo gaste USD 240 por noche con desayuno. Una tarifa bastante cara para lo que estamos acostumbrados a pagar, pero, ahorramos en otros alojamientos, entonces las cuentas cerraron.

Hotel Holiday Inn Express Munich City West

Sepan algo, ir a Múnich en esa fecha es demasiado caro. No solo la hotelería sube a precios increíbles, sino que todo lo que sea alimentos y bebidas se hace bastante cuesta arriba. Obviamente siempre existe la posibilidad del supermercado, pero vayan preparados para gastar plata.

El check in fue rápido, para la cantidad de gente que había. Nos dieron un mapa de la ciudad, nos explicaron cómo sacar el boleto en la máquina de pasajes de la estación de tren y nos explicaron cómo llegar al predio. Se ve que es algo que tienen incorporado porque sin preguntarles nada, nos dieron esa explicación. Toda la explicación fue en inglés, por lo menos en ese turno no había personal de habla hispana, igual, creo que si no hablas inglés, de alguna manera se hacen entender porque eran muy amables.

Dejamos las valijas y como era temprano nos fuimos a dar una vuelta al predio a ver que se veía. Salimos del hotel y caminamos menos de 1 cuadra y ya estábamos en la estación de tren. Los pasajes se sacan por una máquina expendedora que se encuentra en el andén. La recepcionista del hotel nos dijo que teníamos que comprar un boleto por zonas que costaba 2,90 Euros por persona y que nos teníamos que bajar en la estación Hackerbrucke.

Así lo hicimos y luego de 3 estaciones, llegamos. Subimos y cruzamos el puente en donde había estacionado un camión de la policía alemana, muy canchero, porque tenía parlantes afuera y pasaba música. La gente se paraba y bailaba y los policías muy tranquilos solo vigilaban que no pasara nada. A nosotros nos parecía muy raro, pero, se nota que en esos lugares la gente sabe comportarse. Ese año justo habían empezado a ocurrir los atentados terroristas mediante autos y camiones y a mí me parecía que en cualquier momento iba a pasar algo porque había mucha gente, pero, por suerte no pasó nada. Había mucha vigilancia, pero todos tranquilos.

Puente sobre las vias del tren

Caminamos como 4 o 5 cuadras y llegamos a la plaza desde donde se accedía al predio. Si bien había gente, la entrada estaba bastante despejada. Te revisaban si llevabas carteras grandes o mochilas y si les parecía te las hacían dejar en unos guardarropas. Habíamos leído esto con anterioridad, así que no llevábamos nada muy voluminoso.

Entrada al predio del Oktoberfest

La primera impresión que te da el predio es como que estas en una gran kermese. Hay grandes y pequeñas carpas en donde se puede comer y beber, puestos en donde también hay comidas y bebidas, stands donde hay juegos de donde ganas premios y por ultimo tenes juegos como si estuvieras en un parque de diversiones.

Vamos por partes:

Hay 14 grandes carpas que son completamente diferentes, no solo por la cerveza que sirven, sino también por la capacidad de personas que puede albergar, el tipo de comida que sirven y el ambiente que se encuentra. En algunas de esas carpas se pueden realizar alguna de las actividades oficiales de la fiesta.

Hay 21 carpas pequeñas que también son muy diferentes entre sí. Ofrecen un ambiente un poco más calmado como para poder conversar y en algunas pueden ofrecer no solo cerveza sino otro tipo de bebidas alcohólicas. También ofrecen comida diferente a las carpas grandes

Por ultimo tenemos los stands de juegos tipo kermese y los juegos del parque de diversiones.

Todo esto es lo que vas a disfrutar en cada visita que hagas al predio.

Ese viernes cuando llegamos al predio, lo primero que hicimos fue entrar a una de las carpas grandes, si bien pudimos hacerlo porque no había cola, no encontramos lugar donde sentarnos. Había un gran ambiente, con una orquesta en vivo que tocaba temas bien alemanes, gente por todos lados bailando con sus trajes típicos. Nos quedamos un rato y salimos a buscar donde tomar la primer cerveza del día. Encontramos una de las carpas pequeñas, que tenía lugar afuera, nos sentamos y si bien yo no tomo alcohol, Eduardo disfruto de la cerveza. La mesa en la que estábamos era para 6 y no paso mucho tiempo hasta que vino una familia con sus chicos y nos hizo compañía. Lamentablemente no hablaban inglés, así que no pudimos comunicarnos.

Les cuento como es la atención. Una vez que encontramos el lugar, nos sentamos y en cada mesa había un menú con lo que te sirven. Las camareras atienden por sector y si bien son amables, siempre están apuradas, así que, no dudes mucho en lo que queres pedir porque siguen de largo. Algunas hablan inglés, otras no, pero, si no te entienden, al estar el menú tanto en inglés como en alemán, le mostras lo que queres y listo. No esperes encontrar a alguna camarera que hable español porque no hay. Haces tu pedido, te lo traen y en el momento le pagas y listo, a disfrutar!!. La regla general de la fiesta, es que para pedir la  cerveza tenes que estar si o si sentado ya sea dentro de las grandes carpas como también en las pequeñas. No podes caminar por fuera de las carpas tomando cerveza y tampoco podes llevarte los vasos cuando te vas, porque te los decomisan en la puerta. Solo podes llevarte vasos que hayas comprado. Guarda el ticket porque te lo piden.

 Cuando empecé a averiguar para viajar a la fiesta, leí muchas crónicas que decían que se tornaba casi imposible conseguir lugar para sentarse si no comprabas la mesa con anticipación o bien hacías la cola temprano. Bueno, algo de razón en todo esto hay. Si vos vas en grupos grandes seguramente no vas a encontrar lugar para sentarse todos juntos, pero, si vas, como en nuestro caso, solo dos, buscando podes encontrar algún lugarcito donde sentarte un rato.

En nuestro caso, no compramos ninguna mesa para ninguno de los tres días que nos quedamos, primero, porque era caro y segundo, porque no queríamos quedarnos por mucho rato en un mismo lugar, sino que queríamos deambular un poco y ver todo lo que se ofrecía.

Dentro de las carpas el menú es más acotado, además de cerveza, gaseosas y agua, para comer podes conseguir, pollo asado, papas fritas, salchichas, algo de cerdo y algunos postres clásicos de bavaria. Afuera, en las carpas más pequeñas o en algunos stands podes encontrar todo tipo de comida bávara, como también postres y bebidas, no típicas. En los stands de afuera no venden cerveza, solo en las carpas y si solo estas sentado.

Vuelvo al relato. Luego de disfrutar nuestras bebidas, e intentar infructuosamente de hablar con nuestros compañeros de mesa, nos fuimos a recorrer un poco el predio. Encontramos que había juegos tal como si estuviéramos en un párque retro, algunos un poco violentos otros no tanto, más tranquilos. Caminamos un rato mirando un poco cada juego, viendo a la gente con sus trajes típicos bávaros y por más que hacia frio, los hombres iban con sus bermudas y las chicas con sus vestidos estilo campesino.

El olor a comida que había en el ambiente era espectacular. A medida que ibas caminado por los diferentes puestos, los aromas eran totalmente diferentes y te daban ganas de comer todo. Nos decidimos por unas salchichas…. Ah dios!!, como la persona que nos atendió no hablaba inglés y el menú estaba en alemán, pedimos los que nos parecía más rico. No tomamos en cuenta que una de las salchichas, picaba demasiado, pero era riquísima!!!. Entramos en calor en seguida.

Ese día no hicimos mucho porque al día siguiente, era el cumpleaños de Eduardo y quería pasarlo de corrido ahí adentro. Nos volvimos caminando por el mismo lugar que habíamos tomado a la ida, ya que era noche, no muy cerrada, pero noche al fin, nos tomamos el tren y en más o menos media hora estábamos ya en el hotel descansando.

Al día siguiente tomamos el desayuno en el hotel. El desayunador estaba repleto de gente vestidos con los trajes bávaros, todos muy contentos. Nunca había visto tanta gente alegre y disfrutando de un desayuno en un hotel. Si bien el mismo era rico, no era como para andar tan alegre por el lugar!!. Algo para destacar del hotel, había unas bolsas de papel madera a disposición de las personas para que te lleves lo que quieras del desayunador !!!!. Es una buena manera de blanquear lo que muchos hacen a escondidas de llevarse cosas para comer durante el día.

Era media mañana y nos parecía que no podíamos ir tan temprano al predio, había que conocer algo de la ciudad! Aunque sea la plaza principal!!. Bueno, ahí fuimos. Volvimos a tomar el mismo tren de siempre y nos bajamos en la estación Karlsplatz, subimos la escalera y desembocamos en una plaza con una gran fuente. Pasamos por la puerta Karlstor que era una de las antiguas puertas de ingreso a la ciudad  y allí se inicia la calle peatonal Neuhauser donde hay  una serie de negocios, no solo de ropa y comida sino también había algunos comercios de electrónica. Por todos lados se respiraba fiesta porque había muchas personas, sobre todo hombres, vestidos con los trajes bávaros.

Sobre esta calle peatonal esta la Iglesia Jesuítica de San Miguel. Es una iglesia muy linda con una gran cúpula y bastante luminosa. En el altar había una gran ofrenda de alimentos que según decía en los folletos fueron puestas al inicio del Oktoberfest.

Seguimos caminando por la peatonal y nos encontramos con el Museo alemán de caza y pesca, que, como su nombre lo indica, es un museo que muestra todo lo relacionado con esas actividades. La entrada era paga, pero, en su entrada había algunos especímenes  bastante reales. Les dejo unas fotos.

De allí salimos rápido, porque lo nuestro no son los museos de ese tipo y menos pagos y en nuestro camino, nos encontramos con unos lindos locales de ropa y sombreros, los cuales eran bastante caros, pero no dejamos de probarnos algunos para sentirnos un poco bávaros.

Llegada a esta altura en la peatonal nos desviamos un poco por unas calles muy angostas y fuimos a visitar la Catedral de Múnich, que estaba en refacción pero pudimos entrar. Tiene dos enormes torres de ladrillo rojo coronadas por dos cúpulas verdes. Su interior es simple y solo se destaca el altar de San Andrés y la tumba del emperador Luis IV de Baviera.

A la salida seguimos caminando por calles no tan concurridas y desembocamos en la Marienplatz. Es el centro y alma de la ciudad. Ese día había una feria vegana, que estaba muy concurrida. No entendíamos nada de los carteles, pero parece que es un movimiento muy arraigado allí.

Para ese momento era casi las doce del mediodía y el espectáculo se centraba en Carrillón del Nuevo Ayuntamiento. Uno piensa que con ese nombre el edificio es todo vidriado o por lo menos de construcción moderna, pero no, es un edificio neogótico muy recargado en cuya fachada hay un carrillón con figuras de tamaño normal que cada día al mediodía ( o en otros horarios en verano), efectúan la Danza de Cooper.Es un espectáculo muy agradable y original que conmemora desde tiempos inmemorables, el fin de la peste que ataco a esta ciudad.

Terminado el espectáculo queríamos almorzar, así que empezamos a caminar para ir al predio del Oktoberfest. Sabíamos que, por ser fin de semana iba a haber mucha gente y queríamos por lo menos almorzar en alguna de las carpas grandes. Por eso con nuestro mapa bajo el brazo empezamos a caminar. Teníamos miedo de perdernos, pero, empezamos a ver, cada vez más gente caminando y después nos dimos cuenta que en las veredas había indicadores del camino hacia el Oktoberfest. Los seguimos y llegamos perfectamente. Ese día había controles más estrictos, te revisaban, no solo las carteras o mochilas, sino que tenías que pasar por una hilera de policías que, si te veían cara sospechosa, te separaba y palpaba. Parece que nuestra cara les gusto y seguimos de largo.

Adentro había millones de personas. Era el medio día y nosotros teníamos la esperanza de comer en una carpa grande….. ja ja ja. No pudimos entrar en ninguna. Había largas colas que hacían perder las esperanzas, por lo tanto, buscamos lugar en alguna de las de afuera. El día estaba muy lindo, por más que hacia frio, había sol, lo que te alentaba a quedarte afuera. Como ya les conté, pedimos, comimos con nuestros ocasionales compañeros de mesa, a los cuales no les entendíamos nada y seguimos nuestro camino.

Este día a diferencia del anterior, la gente era diferente. Había más personas locales, que extranjeros, más familias que grupos de personas, lo que también había era un denominador común: muchos extranjeros un tanto alcoholizados y tirados por el piso. Igual no había grandes problemas, hay mucha seguridad de incógnito vigilando que los que están pasados de cerveza no se hagan desmadres y molesten a los otros. Cuando se veía algún caso, así, de la nada aparecía gente que los separaban y se los llevaban. Otra cosa que note excelentemente organizada son los baños. Uno se puede imaginar que con tanta gente iban a estar atestados y sucios. Nada que ver, había mucha cantidad desparramados por el predio y muy limpios., Obvio, que como todo baño europeo tenían costo, pero bien vale la pena pagar esos 0.50 ctvo. de euro para utilizarlos. Si no llevas monedas, no te preocupes, hay maquinas que te dan cambio.Lo mismo, si te quedas sin plata, hay cajeros automáticos por todos lados. El uso de la tarjeta de crédito no esta muy difundido por aquí, así que lleva efectivo.

Recorrimos todo el predio mirando un poco como se divertía la gente, no solo en las carpas sino también en los juegos. No le conté que para entrar estos juegos hay que pagar en promedio unos 5 euros por persona. Para los europeos quizás no es caro, pero, para nosotros es demasiado dinero, pero, llego un momento que las ganas le gano al bolsillo y empezamos a entrar en algunos juegos para ver qué pasaba y divertirnos un rato. Les dejo este video de lo mejor y más gracioso que he visto.


Les explico un poco para que comprendan que es esto. Es una plataforma giratoria en donde suben personas del publico. Hay un animador que llama a la gente por consignas. Iban o mujeres solas, hombres, chicos, extranjeros, etc etc. Algunas terminos no los entendiamos, pero nos imaginabamos. El objetivo era permanecer a toda costa en la plataforma hasta que termine el tema. Esa plataforma empezaba a girar despacio y luego aumentaba la velocidad.LLegado el momento que quedaban pocos o solo uno, los chicos de rojo, empezaban a hacer cosas para que saliera de la plataforma. Algunos lo lograban otros no.

Este era el espectaculo que reunia mas cantidad de gente. Por ahi no se aprecia, pero al estar ahi la tentacion de risa es muy grande.

Ese día nos quedamos hasta bien tarde en la fiesta, porque había mucho ambiente y nos estábamos divirtiendo muchísimo. Comimos hasta rabiar porque los puestos de comida habían sacado sus mejores manjares. En algunos de esos puestos también podías probar sabores para nosotros nuevos. Ojo con el picante, porque probé muchas cosas que me hicieron llorar de lo picoso que estaba.

De mas esta decirles, que nos fuimos ese sábado y no pudimos sentarnos en ninguna de las grandes carpas para poder tomar cerveza. Si bien pudimos entrar a mirar los espectáculos, no encontramos ni un solo lugar donde sentarnos, ergo, no pudimos comprar nada.

Esa noche llegamos al hotel muertos de cansancio, solo como para ducharnos e irnos a dormir.

Al día siguiente, luego del desayuno, salimos para el centro nuevamente, para recorrer la otra parte de la ciudad que nos había quedado pendiente. El día, mucho no ayudaba, porque no solo estaba frio sino que lloviznaba. Bajamos en el mismo lugar que el día anterior, caminamos por la misma peatonal y la sorpresa fue que todo estaba cerrado. Lo que el sábado era un gran bullicio de gente, el domingo era un gran desierto. Solamente encontramos gente en el Nuevo Ayuntamiento en donde estaban esperando la hora para ver el espectáculo del carrillón.

Hacia el final de la Marienplatz se había armado un mercado en donde los locales hacen sus compras y en donde encontras desde comida hasta antigüedades. Pasamos también por el viejo Ayuntamiento y por la curiosa estatua de Julieta Capuleto, que esta sobre una tarima que simula un balcón. La leyenda dice que si le tocas un pecho se vuelve a Múnich. Notaran el desgaste del mismo.

Ya era casi la hora de irnos al predio. Esta vez en nuestro camino encontramos mucho más gente que el día anterior. En un principio cuando llegamos parecía que no dejaban entrar porque la capacidad estaba colmada, pero, después de una corta espera, se pudo entrar. Ese día la gente era muchísima y pensamos. Ups otra vez no podemos almorzar en una carpa. Esta vez se nos dio. Justo entramos en una carpa que había recién abierto un sector porque se dieron cuenta que había llegado mucha gente. Bravo!!! Comimos el clásico pollo asado con papas fritas. A nuestro lado había un grupo de chicos portugueses que entendían bastante bien el castellano y conocían a muchos futbolistas argentinos, así que pasamos un rato agradable, bailando y cantando canciones alemanas.

Finalizado el almuerzo, nos despedimos de nuestros nuevos amigos que por lo que se veía se iban a quedar todo el día ahí y fuimos a ver si había alguna cosa nueva. No había nada nuevo, el espectáculo ese día era ver a la gente con sus trajes tomando no solo cerveza, sino que también se juntaban a tomar café con unas galletas tipo de jengibre muy decoradas con frases hechas en glasé. Había ese día muchos puestos que las tenían.

Para no aburrirlos nos quedamos caminando y recorriendo la feria hasta la tarde. Ese día hubo en todos los juegos mucha cola para entrar, era como si estuviera en Disney en vacaciones..y como ya empezaba a bajar la temperatura nos fuimos caminando despacio junto a mucha gente que ya volvía a sus hoteles o sus casas. La mejor imagen que me llevo de la fiesta son estas

Pasamos por última vez por el puente de la estación de tren donde los policías seguían con su música a todo volumen. Compramos algo para cenar en el hotel esa noche y tomamos el tren con destino a pasar la última noche en Múnich, calentitos en nuestro hotel. Al tren casi no se podía subir de la gente que había, por suerte eran unas pocas estaciones.

Al día siguiente nos esperaba un avión que nos llevaría a nuestro próximo destino que era Londres.

Que me llevo del Octoberfest? Más allá de la cerveza que no tome, llevo en mi mente, la alegría con que la gente se divertía, y hacia un culto de su tradición. Eran tiempos complicados a nivel seguridad, pero no he visto a nadie rehusarse a un control o enojarse por tener que pasar por un control más estricto. Habia camaradería entre locales y visitantes, todos charlaban con todos, aunque se entendieran poco o nada. Todos eran amables, todo era ordenado, era otro mundo completamente diferente al que vemos por nuestras latitudes.

Volvería? Ojala, pero como les dije, hay que ir con mucho dinero, porque estando ahí, queres hacer de todo y comer todo lo que te ofrecen. Esperemos algún día volver.

Los espero en el próximo destino. Si te gusto, dame un like.

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