EL CALAFATE: TIERRA DE GLACIARES

El Calafate es una de esas ciudades de ensueño que tiene Argentina. Pequeña, fría, hospitalaria, tan tranquila que dan ganas de escaparse por lo menos una vez por año para desenchufarse de las actividades. Lástima que esté tan al sur y tan lejos de la Ciudad de Buenos Aires.

Cartel de entrada a la ciudad

Es cierto, El Calafate está a más o menos unas 3 horas de avión, a unas 40 horas de micro y si sos audaz a más o menos 2 días de viaje en auto.

El diario de este viaje se remonta al año 2007 con una actualización en el 2014.

Siempre quisimos hacer la aventura de ir en auto a algún sitio lejano del país y en ese año justo (2007) se dio que pudimos juntar vacaciones con la semana santa. Así que, pusimos proa hacia el sur con un auto Corsa gasolero. La idea era manejar no más de 7 horas entre los dos y no hacerlo de noche. La planificación era hacer Península Valdez, Comodoro Rivadavia  y si llegábamos, desde allí hasta el Calafate directo. El regreso seria por Bariloche y de allí a Buenos Aires. Solo llevábamos contratado el hotel de El Calafate y el de Bariloche, el resto de los lugares, quedaban sujetos a como encontráramos la ruta.

La mañana elegida salimos por la ruta 3 bien tranquilos y nuestra primera parada para hacer noche fue en Bahía Blanca en un hotel de ruta llamado Paradores Austral, muy recomendable, con piscina y lindas habitaciones. Todavía era de día, pero teníamos miedo de no encontrar un lugar en la ruta antes que cayera la noche, asi que, lo vimos y nos quedamos.

Al día siguiente luego del desayuno salimos para llegar a Puerto Madryn  lo más temprano posible. No contamos con que el auto se puso un poco mimoso y hubo que hacerle un pequeño arreglo, que nos hizo retrasarnos un poco en tomar la ruta.

Por la noche llegamos a Puerto Madryn. No teníamos hotel y ya era semana santa, pero parece que los dioses estaban de nuestro lado y luego de visitar 2 hoteles que no tenían lugar llegamos a un apart hotel muy bonito frente al mar.  Allí nos quedamos por 3 días, pero este será otro post.

Luego de estos días en Península nuevamente tomamos la ruta 3 hacia el sur. Nos esperaban más o menos unas 7 horas de viaje. Hicimos una parada para ver algo de Trelew, pero fue rápida. Por la noche entramos en Comodoro Rivadavia donde el viento nos llevaba y solo encontramos lugar en el hotel Comodoro que es un hotel clásico un tanto antiguo. Solo queríamos descansar hasta el día siguiente que nos tocaba la última parte del viaje. En realidad teníamos todavía 2 días para llegar a Calafate pero queríamos ir tranquilos.

A la mañana después del desayuno nos despedimos de Comodoro. Seguimos por la ruta 3 con un paisaje hermoso. Es la mejor parte de la ruta, porque corre  paralela al mar hasta llegar a Caleta Olivia. A esa altura la ruta se mete dentro de esta ciudad (que es netamente petrolera), lo que hace que uno pierda un poco de tiempo en el viaje por la vuelta que hay que dar para encontrar nuevamente el camino. Recordemos que estábamos en el año 2007 donde la tecnología no era muy abundante.

La idea era llegar a la ciudad de Comandante Luis Piedra Buena y desde allí tomar una ruta que cortaba camino. Cuando llegamos a esta ciudad y previendo que no íbamos a tener gasoil entramos a una estación de servicio , ahí nos dijeron que esa ruta era de ripio, no había ningún tipo de servicio y lo peor no tenía señal de celular.Nos convenía llegar hasta Rio Gallegos y desde allí a Calafate por una ruta mucho mejor y asfaltada. Como teníamos un día de gracia tomamos este consejo y nos fuimos a Rio Gallegos. Llegamos y nos encontramos con un piquete en el medio de la ciudad: Los maestros acampando por mejoras salariales. Encontramos un hotel que se llamaba Comercio y pasamos allí la noche. El hotel era bueno algo antiguo pero, estaba ubicado en una de las calles principales de la ciudad.

Por fin al día siguiente entraríamos en la etapa final del viaje, ya había pasado una semana de nuestra salida de buenos aires , estábamos entusiasmados por llegar a destino.

A la mañana y luego de un desayuno muy agradable salimos a tomar la ruta provincial 5 que después de unos 300 kilómetros más o menos nos dejaría en El Calafate. Era el año 2007 y ya habíamos tenido un presidente de la zona, así que la ruta era divina, lisa, bien  señalizada, un lujo de ruta tomando en cuenta cómo estaba la ruta 3 en algunos tramos.

Llegamos casi a la primera hora de la tarde. En el camino, unos paisajes desolados pero hermosos, bien estepa patagónica.

El hotel que habíamos reservado se llamaba Puerto San Julián y, según los mapas de la época quedaba en el centro pero cerca de la entrada de la ciudad. Bueno, nos costó un poco encontrarlo porque estaba en lo que era la zona del antiguo aeropuerto de la ciudad y estaba como en una pequeña loma, obvio todo calle de tierra. Hurra habíamos llegado!! Era un día de sol y algo frio, con una campera y un suéter estaba bien.

Nos registramos y salimos a recorrer la ciudad. Teníamos la idea de hacer una excursión lacustre así que fuimos al centro en auto, para contratarla. Ahí, la primera impresión de la ciudad. Me la imaginaba de otra manera, un poco más grande de lo que realmente era. La avenida principal era  muy corta, no más de 8 cuadras, con construcciones bien típicas del sur con mucha madera. Las recorrimos de punta a punta y nos detuvimos a mirar un poco el Paseo de los Artesanos que tenía cosas muy lindas sobre todo las cerámicas y los tejidos.

Encontramos la agencia donde comprar la excursión y nos decidimos por hacer la más completa que era Todo Glaciares, como estábamos fuera de temporada (era el mes de abril) no había salidas diarias y tuvimos que contratarla para 2 días después.

Volvimos al hotel y esa noche pudimos comer en La Tablita que es una parrilla muy famosa y con precios dentro todo razonables. Había leído que en este restaurant siempre había mucha gente, pero parece que esa noche los dioses estaban de nuestro lado y después de una espera corta pudimos sentarnos a comer, seguro porque era una noche lluviosa y fuera de temporada. Mientras cenábamos un buen cordero patagónico, decidimos que al día siguiente íbamos a ir por nuestra cuenta a ver el Glaciar y a pasar el día en el Parque Nacional.

El día amaneció un tanto nublado, pero después de un desayuno con muchas variedades de dulces de la zona y ricas facturas, partimos para el Parque. Está a unos 80 kilómetros de la ciudad que los hicimos bastante rápido porque la ruta era muy buena.

Luego de abonar la entrada, y siguiendo el camino indicado, hicimos la primer parada que fue en la Hostería Los Notros. Hasta ese momento, era el único hotel que había dentro del parque, lamentablemente años después cerro. Solo la vista que tenía justificaba la tarifa que tenía. Les dejo la foto desde ese mirador.

Mirador de Los Notros

Luego de andar con el auto por unos 20 minutos dentro del parque, más o menos, llegamos a la zona de las pasarelas. En esa época no había un gran estructura, solamente estaban las escaleras y las barandas de madera, pero las vistan eran increíbles. Desde las pasarelas solo se ve una pequeña parte del glaciar. Pensemos que el Glaciar mide aproximadamente 250 kmts2.

Este glaciar a diferencia de otros, se mantiene estable, no está retrocediendo. Las paredes llegan a medir unos 70 metros aproximadamente y por debajo del agua llega a unos 150 metros.

En esas precarias pasarelas de antaño, las vistas desde cualquier punto eran increíbles, te dejan sin aliento. Todos estábamos pendientes, a ver si teníamos suerte y se producía algún desprendimiento. Por ahí a lo lejos, se escuchaba como un trueno y guauuu algún bloque caía y se producía como un hongo de agua, color azul. Si bien podías recorrer bastante, no es como en la actualidad (más adelante les contare esa experiencia). El recorrido no te lleva más de 2 horas de acuerdo al sendero que tomaras, pero las vistas eran increíbles desde cualquier lado.

En esa época, desde uno de los senderos más abajo, había un pequeño puerto desde donde salía la excursión para hacer la cara sur del glaciar, es la llamada Safari Náutico, que por una hora de navegación te acerca casi hasta tocarlo con la mano. Una súper experiencia que no hay que dejar de hacer.

Luego de ese paseo en barco, almorzamos nuestra vianda y seguimos disfrutando las caminatas por los senderos.

Hay muchas excursiones para hacer dentro del Parque, pero, nosotros no nos caracterizamos por hacer excursiones de aventura, por lo tanto preferimos disfrutar de la naturaleza. Hubiera sido muy lindo hacer el minitrekking pero, si bien estamos en estado físico, nos parecía muy cara y la verdad a mí me daba miedo.

A la tarde volvimos  hacia la ciudad y de paso dimos una vuelta por la costanera, caminamos por la ciudad y miramos algunos negocios para llevarnos recuerdos.

A la noche, comimos en otra parrilla, porque al día siguiente nos venían a buscar temprano para hacer la excursión Todo Glaciares. Luego de la cena dimos una vuelta, pero, al estar fuera de temporada no había mucho ambiente, solo el casino estaba abierto y algunos negocios sobre todo de chocolates.

Nos levantamos muy temprano a la mañana, entusiasmados por la excursión de día completo que íbamos a tener. En el hotel, nos prepararon las viandas a un costo reducido, para que las disfrutemos al medio día. Nos vinieron a buscar a las 8 de la mañana y como nuestro hotel estaba al comienzo de ciudad fuimos de los primeros en subir. Ahí empezó lo que menos  me gusta de las excursiones, pasar a buscar a la gente, que no toda esta lista y se tarda millones de horas ( es un defecto del agente de viajes, perdón!!). A lo nuestro, luego de la recorrida por bastantes hoteles, el micro puso primera y salimos a la misma ruta que hicimos el día anterior, pero, en vez de llegar hasta el final, nos bajamos en Punta Banderas, que es el puerto de salida de todas la excursiones que salen hacia los glaciares. Ese día había 3 barcos, pero el nuestro era el más grande. La navegación en total es de 7 horas. No les mencione, pero la excursión esta es bastante cara. Nos salió USD 100 por persona más el transporte desde nuestro hotel  hasta el puerto y no te la cobraban en pesos, sino en dólares!!!. Había que sacarle el jugo a la excursión porque era y sigue siendo muy cara, como casi todas las excursiones de la zona.

Barco de excursion Todo Glaciares

Dentro del barco había un pequeño bar, en donde podías tomar algo, pero con costo. Había televisores en donde ibas viendo la ruta del barco, por si no querías salir para disfrutar el paisaje. Cabe destacar que el día era literalmente horrible con frio, viento y en algún momento  lloviznaba.

La navegación se iniciaba por el Brazo norte del Lago, atravesas la Boca del Diablo y te dirigís a Canal Upsala navegando por grandes témpanos hasta llegar a este Glaciar.

Tras permanecer un rato detenidos en las cercanías de este Glaciar, se reanudo la navegación con destino a Bahía Onelli. Ahí desembarcamos  para hacer una caminata de unos 800 metros entre los bosques. Anteriormente nos habían divido en grupos de acuerdo al idioma que hablamos, porque toda esta caminata era con guías especializados que te iban contando lo más interesante de estos bosques.

Al final del bosque llegamos a la laguna Onelli donde se podían ver los glaciares Onelli Agassiz, Bolados y Heim Norte.

Nos dejaron ahí como una media hora para recorrer la zona y emprendimos el regreso por el mismo camino. En la zona de desembarco había un pequeño restaurant donde te daban de comer, si lo habías contratado con anticipación. Como nosotros teníamos nuestras viandas, optamos por comerlas dentro del barco porque hacía mucho frio y por momentos llovía.

Pasada la hora de la comida se reanudo la navegación. Nos quedaba por visitar el Glaciar Spegazzini. Una gran mole de 130 kilómetros sobre el nivel del agua, lo hacen el más alto de todo el Parque Nacional. Desde alli se empieza el regreso al Puerto, acompañados por iceberg, grandes y pequeños, como para todos los gustos.

Llegas al atardecer y desde allí te dejan en tu hotel. Fueron las mejores 7 horas que pase, disfrutando de la naturaleza y de ese gran misterio que son los glaciares.

Esa noche solo queríamos cenar algo ligero e irnos a dormir temprano.

Nuestro último día en Calafate lo dedicamos a visitar algunos hoteles que quería conocer, aunque sea por afuera, hacer algunas compras y descansar porque al día siguiente nos teníamos que ir muy temprano porque nos íbamos camino a Bariloche. Esa parte del viaje quedara para un próximo post.

Lo que les quiero contar ahora es la actualización del destino. Les dije al principio que volvimos a Calafate en el año 2014, pero esta vez lo hicimos desde Punta Arenas que lo combinamos con Ushuaia (este también será otro post).

En este caso también utilizamos auto para llegar, pero no era el viejo y querido Corsa, sino una Kangoo naftera ( Dios mío, lo que gastamos en nafta fue terrible!!). El camino desde Punta Arenas era el típico paisaje patagónico. Por suerte ya teníamos los primeros GPS que dentro de todo nos guiaron bastante bien, aunque a veces el camino en el aparato desaparecía.Íbamos a pasar por la aduana de Rio Turbio, pero, no sabemos cómo, seguimos de largo y terminamos llegando a Puerto Natales. Cruzamos por un paso llamado Rio Don Guillermo, que es un paso fronterizo superimportante (en los papeles) porque por ahí pasan los turistas que visitan las Torres del Paine o los que vienen del El Calafate. Del lado chileno, la ruta era toda asfaltada muy bien mantenida. En la oficina, entramos y salimos, no había demora. Fue raro porque a la salida levantaron una barrera y listo, ya estaba.

Paso Rio Don Guillermo lado Chileno

Seguimos por un tramo de pavimento hasta que dando vuelta una curva, ya nos daban la bienvenida a la Argentina y caímos en el ripio. Si, Chile pavimento, Argentina, ripio. La aduana del lado Argentino, un verdadero desastre. Bajamos y cuando entramos  nos dicen que no tienen luz así que el tramite va a tardar porque tienen que hacer todo a mano. No había nadie pero tardamos como 40 minutos en completarlo. El personal nos comentaba que estaban así, hace años y que no creía que lo fueran a arreglar. El auto no lo revisaron, lo único que hizo fue tomarle una foto y eso era porque era una camioneta, que sino, pasaba sin revisar. Nada que ver con el paso Integración Austral que lo usas para ir de Santa Cruz a Tierra del Fuego. Ahí nos revisaron toda la camioneta y el equipaje.

Paso Rio Don Guillermo, lado Argentino

Seguimos por ese camino de ripio hasta que llegamos a la ruta 40 que a esa altura estaba asfaltada. Ahí empezamos a ver que la nafta se iba acabando y no encontrábamos estaciones de servicio. Según el GPS había una estación de servicio (en realidad un surtidor) en el medio de la nada misma. Cuando llegamos no había nadie, estaba cerrado, pero cerca estaba la comisaria del pueblo. Entre para ver si me podían ayudar y la sorpresa fue que en la comisaria solo había un perro. Entre y salí , nadie se enteró, salvo el perro. En fin, vaya a saber dónde estaba el comisario. Rezando para que el poco combustible nos alcanzara. En un desvío de la ruta encontramos una YPF, gracias a unos motoqueros que estaban también buscando combustible. Bravo!! Con el tanque lleno y respirando, continuamos nuestro camino. Luego de casi 2 horas por la ruta 40 y empalmando con la ruta 11, llegamos a El Calafate. Esta vez nos alojamos en el hotel Patagonia Park Plaza, que está en la entrada de la ciudad. Un buen hotel, nada del otro mundo, en ese momento estaba en promoción, porque era temporada baja.

Lo primero que vimos desde la entrada, es que la ciudad había cambiado. Las calles laterales que en el 2007 eran de tierra, ahora estaban asfaltadas. La iluminación había llegado también a esas calles, todo parecía muy prospero.

Luego de registrarnos y descansar un rato, nos preparamos para salir a  recorrer la ciudad y de paso cenar. Ahí la sorpresa fue muy grande. La avenida del Libertador que antes eran no más de 7 cuadras, ahora se había transformado en una avenida de por lo menos de 20 cuadras. La costanera que antes era solo una calle, se transformó en un paseo todo iluminado, con lugar donde estacionar el auto y caminar tranquilamente, o correr. Ya era de noche y había mucha gente caminando y haciendo ejercicio. Realmente la ciudad había progresado y mucho. Fuimos a comer a La Tablita, porque guardábamos gratos recuerdos en cuanto a comida y si bien tuvimos que esperar un poco bastante, la comida seguía siendo excelente y los precios….. Igualmente de caros que antes, es más, como en esos 7 años hubo inflación, los precios siguieron ese rumbo. Si te gustan las carnes asadas y comidas típicas sureñas, te recomiendo que vayas a ese lugar.

Al día siguiente y luego del desayuno, salimos con destino al Parque Nacional. El camino estaba igual, bien mantenido, esto no había cambiado. Cuando llegamos hicimos un alto en un mirador muy lindo donde había unas grandes vistas. La decepción llego cuando llegamos al mirador de la Hostería Los Notros. Ya estaba cerrada y en un pésimo estado de conservación. Una lástima, porque el lugar donde estaba es impagable. Seguimos y llegamos a la zona de las pasarelas. Ahí también hubo cambios, porque ahora había un estacionamiento bien señalizado y dividido según el tipo de vehículo que tenías. Abrieron un lugar para comer con algunos platos calientes y rápidos (un tanto caro, así que seguí llevándote la vianda que te hacen en los hoteles) un pequeño centro comercial y por supuesto baños nuevos y limpios impecables!!!.

Las nuevas pasarelas están geniales. Son todas de metal y hay partes que están adaptadas para personas mayores o que tienen que ir en silla de ruedas. Los balcones están muy buenos y te acercan, para mi punto de vista, mucho más que antes. Está todo bien señalizado y ahora podes llegar hasta el borde mismo del lago. Les dejo la muestra de lo que hicimos.

Esta vez no  hicimos ninguna excursión lacustre porque estaban a unos precios escandalosos. Nos dedicamos a recorrer lo más que pudimos dentro de los diferentes senderos, admirando las vistas, esperando que se escuche algún rompimiento. Tomamos un almuerzo tardío, porque estaba empezando a nevar, hacia frío y estábamos destemplados. Cuando paro de nevar salió el sol, caminamos un poco más tomando fotos y filmando algo y nos volvimos hacia la ciudad. De pasada, bajamos al nuevo puerto donde salen algunas de las excursiones lacustres a ver si había alguna con precio razonable, pero no, eran los precios que habíamos visto con anterioridad. Si es tu primera vez en la ciudad, te recomiendo que hagas alguna porque vale la pena.

Ese día, volvimos a la ciudad y disfrutamos de la piscina climatizada del hotel y una cena alli, bastante cara para lo que era, pero estábamos cansados.

Nuestro último día en calafate lo dedicamos a recorrer la ciudad caminando desde temprano. Hay muchos más negocios, no solo de comida sino de artesanías, vinos, chocolates, cafés, etc. La ciudad dio un vuelco de 360°. La pequeña ciudad del 2007, con construcciones de madera, pequeña y casi “primitiva” se transformó en una ciudad adaptada a los turistas y embellecida. Bien por eso!!. Recorrimos de día la costanera y también quedo muy bella. Hay hoteles y apartamentos en alquiler que ahora sus ventanas dan a este paseo y tienen una vista del  lago extraordinaria. Pasamos por hoteles nuevos y por otros arreglados, todos muy bien acondicionados.

A la tarde tomamos el auto y nos fuimos a ver el Bar de hielo que estaba en el Glasiarium que es el Museo de los Glaciares. Está a unos 6 kilómetros de la ciudad y creo que hay transfers que te llevan. Para ir al Bar de hielo, no solo hay que pagar la entrada al museo, sino que también hay que pagar un extra que te habilita para consumir. La entrada en ese momento era muy cara, algo así, como unos 200 $ (es lo que tengo anotado en mi diario de viaje). Era el año 2014, un importe que no se justificaba pagar. Quedará para la próxima vez.

De ahí nos fuimos al hotel Altos de Calafate, no solo porque queríamos ver la construcción, sino que las vistas desde allí es impagable.

Por último, y luego de una parada en el hotel para descansar un rato, volvimos al centro con la idea de hacer las últimas compras antes de empezar el regreso a Buenos Aires. Nos llevamos a buen precio tazas de cerámica y sobre todo chocolates!!. Recomendables los de Ovejitas de la Patagonia, riquísimos!!!.

Nos despedimos de El Calafate al día siguiente, con un día soleado y no tan frio. Empezaba nuestro regreso a buenos aires esta vez por la ruta 3.

La ciudad es una maravilla, el Glaciar espectacular. Hay que felicitar a las autoridades porque supieron transformar una pequeña ciudad en una grande y prospera. A revisar seria la cuestión precios y monopolio de excursiones. Comer es caro, las excursiones, al haber solo una empresa que las hacen, no hay competencia, y ponen los precios que quieren. Los hoteles tienen precios acordes a la zona, pero, hay que fijarse muy bien que es lo que ofrece cada uno.  Ha crecido y sigue creciendo a pasos agigantados y eso está bueno para los habitantes permanentes de la ciudad.

Volveremos?. Por supuesto que sí. Uno no se cansa de ver las maravillas de la zona. Cuando? Quizás pronto. Ya no tenemos la Kangoo, así que veremos si hay alguna promoción aérea conveniente, post pandemia.

Te espero en el próximo destino y si te gusto este, deja tu comentario!!!

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4 comentarios en “EL CALAFATE: TIERRA DE GLACIARES”

  1. Woooooow!! Después de ver estás preciosas fotografías, ahora quiero conocer el Calafete, parece un sitio fantástico!! 🙌, Yo pude viajar a Argentina el pasado enero a Bariloche y me enamore de esos lugares. Argentina parece encerrar muchos encantos!!

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