FLORENCIA: Arte a cada paso

La bella ciudad, capital del arte del renacimiento, fué y es uno de los lugares en el mundo en donde me iría a vivir. Caminar por esas calles en donde a cada paso podes ver una obra de arte de autor conocido o no, me da un bienestar y una felicidad que no se puede describir con palabras

Experiencias

Mi primera experiencia se remonta a los años 90, en donde viajar a Europa era muy económico para nosotros. Todos mis pasajeros y conocidos me hablaban de Florencia y hasta me decían, que si viajaban a Italia, siempre había que reservarse un par de días para visitar las novedades que tenía Florencia para ofrecerles. Es cierto, viaje en el 95 con mis padres, en el 97 con un grupo de agentes de viajes, en el 09 con mi marido y en 18 también con él. En cada caso siempre hubo algo nuevo que no estaba antes. Paseos, tiendas, museos que se  modernizaban y ofrecían mejoras tecnológicas para que los visitantes puedan disfrutar más de su patrimonio.
En este caso me quiero remitir a mi último viaje, el del 2018.Obvio que también les contare de los que pueden hacer para disfrutar de la ciudad aunque en este viaje no lo haya hecho.

Empecemos.

Este viaje del 2018, fue un viaje… como decirlo… un tanto accidentado. Si queres saber bien como fue la historia del viaje de avión, ingresa aquí y te lo contare en detalle.

Llegamos a Florencia provenientes de Milán en un Treintalia casi a la medianoche. Habíamos  avisado a la gente del hotel que íbamos a llegar tarde así que nos estaban esperando.

Detalle del tren en primera clase

En esta oportunidad nos alojamos en el hotel Delle Nazione que se encuentra cruzando la calle de la estación de trenes de Santa Maria Novella.

Para mi entender esta zona es muy buena para alojarse para aquellas personas que no quieren gastar mucho en alojamiento. Estas cerca del centro histórico, no tenes que utilizar los medios de transporte, por la noche hay algunos restaurantes en donde cenar o bien, si queres cenar en la habitación del hotel, hay varios supermercados donde podes comprar comida hecha.

Estacion Santa Maria Novovella

El hotel Delle Nazione es un hotel  3 estrellas sin grandes lujos muy recomendable para dormir. La habitación por ser un hotel italiano era bastante amplia con un baño moderno. Había calefacción  y el desayuno estaba incluido en la tarifa que pague.

Esa noche como era sábado salimos a caminar para ver si encontrábamos algún lugar  en donde comer algo. La ciudad era un hervidero de gente, todo súper iluminado con mucha juventud caminando, con negocios abiertos y también muchos turistas.

 El primer cambio que note, es que Florencia tiene tranvía. Por lo que nos comentaron en el hotel, se inauguró en el año 2010 y tiene buena frecuencia y servicio

Seguimos caminando con dirección al centro histórico. Tomamos la Vía Panzani y luego la Vía de Cerretani y llegamos a la Basílica de Santa Maria del  Fiori con sus paredes que parecen pintadas en cartón, el Baptisterio y el Campanille del Giotto. (Todo esto nos llevó más o menos unos 15 minutos de caminata)

Doblamos por la vía Roma y seguimos caminando como para el rio. A nuestro paso encontramos muchísimos negocios sobre todo de vestimenta y las grandes marcas mundiales, Prada, Gucci, Massimo Dutti, etc. Luego de caminar por 3 o 4 cuadras llegamos a la Piazza della Republica y ahí mi sorpresa fue mayor, ya que, los típicos restaurantes de antaño se habían transformado en modernos lugares brindando el mismo servicio. Les explico. Hicieron como una extensión de los restaurantes sobre la plaza, con mobiliario moderno, flores, plantas y sobre todo climatizado. Todo muy actual, pero conservando las raíces típicas en cuanto a comida y bebidas. Entramos en uno llamado Caffe Donnini. Había muchos jóvenes tomando cerveza y tragos porque ya era muy tarde como para una cena. Nos atendieron de maravilla, comimos pizza con cerveza y gaseosa, nos quedamos hasta tarde (tipo 2 de la mañana).

Florencia de noche

Se podía caminar tranquilamente por allí por más que las calles no estaban tan concurridas. Siempre recomiendo consultar con la gente del hotel que lugares son peligrosos para caminar y además no andar con cosas que llamen la atención. En todas las ciudades hay ladronzuelos sobre todo, en esos lugares en donde hay grandes aglomeraciones de turistas.  En Florencia tengan cuidado si se les acercan chicos con un cartón y los rodean pidiéndole monedas, seguro que por algún lado aparece un adulto que aprovechando la distracción les roba. Lo he visto personalmente a un turista japonés en mi primer viaje.

Llegamos al hotel y después de un largo viaje desde buenos aires, caímos rendidos para descansar y recuperar fuerzas para empezar al día siguiente a recorrer esta ciudad.

Al día siguiente descansados y con grandes bríos fuimos a desayunar en el hotel. Era bastante surtido con opciones dulces y saladas, jugos, café, té. Lo único que me llamo la atención era que había mucho arroz y ensaladas. Mientras estábamos allí apareció un contingente de pasajeros orientales, así que creo que estaba allí el secreto del arroz.

Para ese día teníamos programado hacer la Galería  Degli Uffizi y hacer un recorrido por el centro histórico explorando un poco sin rumbo fijo. Ya desayunados salimos y nos encontramos con un día muy frio y lluvia, poca, pero molesta. Así que agarramos nuestros paraguas y por el mismo camino que hicimos la noche anterior, pusimos proa a la Galería.

A medida que íbamos llegando empezamos a ver mucha gente en todos lados, colas en el Duomo, en el Baptisterio, se notaba que había muchos contingentes. Seguimos caminando y llegamos a la Piazza della Signoria  y ahí ya era muchísima la gente, mucha la lluvia y muchas colas para entrar a todos lados. La Galería no era la excepción. Había varias colas de acuerdo a si tenías comprada ya la entrada, si no la tenías comprada, si eras grupo, etc. etc.

Nosotros generalmente no compramos entradas con anticipación ya que tener tanta organización nos parece  que no nos deja movernos libremente y además cuando estamos de vacaciones, no estamos pendientes de los horarios. Es muy respetable aquellas personas que salen de su país con todo comprado, pero a nosotros no nos gusta. Igualmente soy consciente que, en algunos lugares hay que comprarla con anticipación. Eso forma parte de la planificación del viaje.

En este caso, como la cola para comprar la entrada era muyyyy larga, decidimos cambiar de planes y entramos en el Palazzo Vecchio ya que allí casi no había cola. Esperamos más o menos 15 minutos y compramos el boleto completo para hacer el Museo y la Torre. Pagamos unos 12.50 Euros por cada uno. No sacamos la audio guía porque solamente te la alquilaban por 2 horas  y costaba 5 Euros. Si sacaste la Firenzecard, aquí la aceptan. Si queres saber un poco más de la Firenzecard, hace click acá y te paso algunos tips de la ciudad.

No permiten entrar con mochilas o carteras muy grandes, así que hay que dejarlas en un guardarropa que está cerca de los baños.

Como en Florencia hay wifi gratis, pudimos ver publicaciones en línea para poder saber un poco más lo que estábamos visitando. Hay que saber que como el palacio alberga al Ayuntamiento, algunos días puede estar cerrado. Se ingresa por un patio y una gran escalera te lleva al primer piso, al Salón del Cinquecento donde hay estatuas de mármol y los famosos frescos de Vasari.

También te vas a encontrar con el Studiolo de Francesco I con gran cantidad de obras de arte y entre otras maravillas esta la Máscara mortuoria del Dante (los que leyeron o vieron en el cine Inferno, saben de lo que hablo).

Luego de tomar un refrigerio en la confitería del  Palacio intentamos subir a la torre. Como estaba lloviendo solo pudimos hacerlo hasta el primer nivel donde están las ventanas. La vista es magnífica, hubiera estado mucho mejor si podíamos llegar hasta arriba de todo, pero, no se pudo.

Cuando terminamos con esta visita caminamos hasta el Ponte Vecchio, el puente más antiguo de Florencia, que es la cede de las joyerías. Si tenes algún dinerito suelto podes comprar ahí, pero te advierto que es un poquito caro.

aqui tambien llegaron los candados

Ahí te podes tomar unas muy lindas fotos, pero, como seguía lloviendo, seguimos de largo hasta la otra orilla de Arno. Nos dirigíamos al Palazzo Pitti y los famosos jardines de Boboli. Afortunadamente no había cola para comprar la entrada y por 21 Euros por persona sacamos la entrada completa. El chico de la boletería muy amablemente nos indicó que convenía visitar primero los jardines ya que cerraban en 1 hora. Así que fuimos allí y quedamos maravillados de la belleza del lugar tomando en cuenta que hacía mucho frio y había llovido. Aquí les dejo unas fotos para que vean.

Luego de pasear por los senderos de este jardín, fuimos al palacio propiamente dicho. La entrada nos daba derecho a ir al Tesoro de  los Grandes Duques, La Galería Palatina, Los Apartamentos Imperial y Real, La  Galería de Arte Moderno y el Museo de Moda y Vestuario.

Es imposible describir en palabras las maravillas arquitectónicas y artísticas que hay allí. Les dejo una muestra  para que vean. Lo que les puedo decir, es que, si les gusta el arte en todas sus formas, es un lugar donde hay que ir sí o sí. Ahora, si no te gusta el arte, quédate en el jardín disfrutando la paz y tranquilidad porque hay tanto para ver ahí dentro de todos los estilos y autores posibles, que podes llegar a quedar abrumado.

Luego de casi 3 horas en total de la visita, ya empezaba a oscurecer (eran tipo 17 hs), era la hora de la merienda y enfrente de la entrada del Palacio hay algunos cafés bastantes accesibles y recomendables para todos los bolsillos.

Pasada la merienda nos fuimos caminando hacia el hotel, tomando una ruta alternativa por la Vía  de Tornabuoni en donde hay negocios de grandes marcas Tiffany, Versace, etc., solo mirábamos porque comprar era IMPOSIBLE. Perdiéndonos un poco al final de esta calle, desembocamos en  la Iglesia de Santa Maria Novella, aprovechamos y entramos a conocerla, pero, mucho no pudimos hacer, ya que para entrar hay que pagar, así que miramos un poco la parte que era gratuita y salimos.

Nuestro hotel estaba a unas 2 cuadras, así que, llegamos descansamos un rato y por la noche tarde volvimos al centro histórico a cenar. Como era nuestro aniversario de casados decidimos gastar un dinerito y cenar frente al baptisterio. El lugar se llama Scudieri.

Luego de esta cena y muertos de cansancio volvimos al hotel para recuperar fuerzas.

Para nuestro segundo día completo en Florencia tenía programado ir a la Iglesia de  San Miniato al Monte y la Iglesia de la Santa Croce. Obviamente en el camino entre ambas cosas, si encontrábamos algo interesante lo haríamos.

El camino a San Miniato, no es complicado de seguir. Son más o menos unos 45 minutos de caminata, con algunas subidas. También hay un autobús (el Nro. 12 y el 13) que te dejan en la Piazzale de Michelangelo, de ahí hay que caminar un poco en subida.

La Iglesia se encuentra como su nombre lo dice en un monte, con unas vistas de Florencia magnificas. Esta es una de las iglesias mejor conservadas. Hay un cementerio y un campanario al costado. Hay que tener en cuenta que la iglesia tiene horarios de apertura y cierre. En esta época era de 9 a 12  y de 14 30 a 18. No sea cosa que luego de la subida, no puedan entrar a verla.  Es una iglesia muy antigua, pero la estaban restaurando. Hay que destacar que las vistas desde aquí son muy bonitas, sobre todo en los días de sol. Les dejo unas imágenes para que vean.

Bajamos por las escaleras hasta la avenida Vía Galileo y fuimos bajando hasta llegar a la Piazzale de Michelangelo. Allí hay algunos lugares para comprar recuerdos típicos y por supuesto esta la estatua del David y otras copias de las obras de Miguel Ángel. También hay linda vistas.

Para regresar  bajamos por las escaleras y tomamos un camino serpenteante que te lleva directamente hasta el Arno. La caminata es muy agradable y fácil. Lo único cuidado con algún que otro auto que pueda pasar. Serán unos 15 minutos hasta abajo. Una vez que llegamos al Arno, caminamos hasta el primer puente que aparece que es el Ponte alle Grazie, lo cruzamos y por la misma calle que desemboca el puente caminas unas 3 o 4 cuadras. Se abre una plaza a mano derecha y allí está la Iglesia de la Santa Croce.

Esta es una de las iglesias donde se paga para entrar. La verdad es que me resisto a pagar pero, para este caso, vale la pena. La entrada nos costó 8 euros cada uno, así que, hay que sacarle jugo a la visita. La boletería y entrada se encuentra en el costado izquierdo, mirando a la iglesia de frente. Con esta entrada se puede visitar no solo la Basílica sino también el Crucifijo de Cimabue, la Capilla de los Medici, La  Capilla Pazzi, el Museo de la Opera y los Claustros. Dentro de la Basílica  están las tumbas de Miguel Ángel y de Galileo, además están los monumentos del Dante y Maquiavelo. Les dejo unas imágenes para que vean lo linda que es la Iglesia.

Para ir al museo  hay que pasar por un corredor en donde  en encuentran tumbas y monumentos pequeños. Al final de ese corredor hay un lugar donde venden refrescos y café y se sale al jardín muy bien cuidado. Cruzando el mismo llegamos a la entrada del museo de la Opera, que son dos claustros que albergan obras extraordinaria y además está el Crucifijo de Cimabue. No dejen de mirar el documentar que pasan allí sobre la inundación de Florencia y la historia de ese crucifijo. El día de nuestra visita iba a haber a la noche un concierto y estaba ensayando la orquesta. No pudimos quedarnos porque nos dijeron que todas las entradas ya estaban vendidas.

Luego de esta visita que duro más o menos unas 2 horas, fuimos caminando hacia el hotel y antes de llegar y aprovechando que estaba cerca fuimos a la iglesia de San Marco. Si bien en los folletos que consulte antes de ir me decía que era paga, nosotros entramos sin abonar nada, no había misa así que entramos directamente. Hay un museo en el convento que reconstruyo Michelozzo y donde también hay obras de Fran Angelico y también está la celda de Savonarola, seguramente esa es la parte que hay que pagar. Nosotros no pudimos ir porque estaba cerrado. La zona donde está la iglesia, es el barrio estudiantil, ya que cerca de allí se encuentra la Universidad, la Academia de bellas artes que es la más antigua del mundo fundada por Miguel Ángel.

Iglesia de San Marco

Ya de regreso en nuestro hotel empezamos a planificar el último día completo que teníamos en Florencia. Compramos por la web, la entrada para el día siguiente a la Galería degli Uffizi. Comprándola por internet nos salía un poco más cara, pero nos asegurábamos entrar en un horario específico. El costo fue de Euros 16 por persona (incluía el costo de la reserva del horario) si la comprabas en taquilla el costo era de euros 12. Es muy probable que los costos hayan variado así que consulten en la página de la galería.

El ultimo día completo en Florencia nos iba a ocupar una gran cantidad de horas en la Galería degli Uffizi, así que partimos caminando hacia el centro histórico, por el mismo camino de siempre. Al llegar a la Plaza della Signoria, sacamos algunas fotos alusivas. Allí se encuentran flanqueando la entrada del  Palazzo vechio las estatuas de Hércules y Caco y el David de Miguel Ángel, (no el original). Además está la Fuente de Neptuno y a un costado esta la Loggia dei Lanzi, que alberga en su interior estatuas de sacerdotisas y El Rapto de las sabinas y el Perseo.

Caminamos un poco más y llegamos a la puerta 3 de la galería en donde teníamos que recoger la entrada. Piden que estés media hora antes, no es necesario llevar nada impreso, con el mail que te envían ellos por la compra, se lo mostrás desde el teléfono y listo, te imprimen la entrada y te va a hacer la cola a la entrada correspondiente. Nosotros tuvimos suerte y nos dejaron entrar un rato antes. Como hay seguridad se hace un poco lenta la entrada, porque hay que pasar las carteras y mochilas por el scanner. No se puede entrar con agua ni comida y está bien aclarado en la entrada, pero la gente no hacía caso y al tener que decomisar esos elementos se tardaba mucho. Tampoco podes entrar con grandes bolsos o mochilas, así que se pueden dejar en unos guardarropas.

Nosotros sacamos una audioguia que nos costó unos 5 euros, se saca en la entrada muy cerca de los guardarropas. Ya con todo esto, entramos a disfrutar de la visita. Una aclaración que es si no te gusta el arte, no es el lugar para visitar, ya que solo hay cuadros, estatuas y habitaciones para visitar.

Hay un maravilloso corredor con vidrios que muestra todo el rio Arno y que permite la entrada de la luz natural. Los techos de este pasillo están decorados con frescos y a lo largo del mismo se exhiben una serie de esculturas griegas y romanas.

En este pasillo se van abriendo salas que, en orden cronológico muestran las pinturas que atesoraron los Medici durante años. Para los amantes del arte, aquí pueden ver muchas obras de Botticelli, la Venus de Urbino de Tiziano y la Sagrada Familia de Miguel Ángel, entre otros. Les dejo unas fotos para que vean.

La visita también fue larga más o menos unas 4 horas. A la salida caminamos por el Ponte Vecchio visitamos también  Il Porcellino en el Mercato Nuovo. La tradición dice que si queres volver a Florencia o tener suerte, tenes que tocarle el hocico. En el Mercato Nuovo, podes comprar muchas cosas, desde bolsos, carteras, hasta souvenires típicos.

La idea era finalizar el día en el Duomo, pero, cuando llegamos ya había cerrado.  Además también había horarios y cupos para poder entrar en el resto del complejo (la Cúpula, el Baptisterio y el Campanille). Para ese día ya no había más lugar. Una pena, pero, como era algo que ya habíamos hecho, preferimos seguir caminando por la ciudad, disfrutando de las últimas horas allí.

Al día siguiente teníamos que tomar el tren para ir a Nápoles, pero, ese es otro post.

En este enlace te voy a dejar las otras visitas que hice en años anteriores y algunos tips para visitar la ciudad.